Paternidades

padre

Igual las feministas me comen, pero no tengo miedo. Defiendo con uñas y dientes el famoso instinto maternal, no esa cosa de que las mujeres nos morimos por tener hijos desde que nos salen los dientes de leche, no, sino el cambio que se produce en nosotras tras la llegada del bebé. ¿Os pasó a vosotras? Ese darse la vuelta como un calcetín que la oxitocina del parto y la prolactina de la lactancia generan en tu forma de mirar el mundo.

Ahora las feministas ya pueden estar tranquilas. Porque resulta que el mismo efecto, aunque de forma no tan drástica (*) se produce en los hombres.

La llegada de un hijo provoca que los hombres sufran un incremento en sus niveles de oxitocina y prolactina, según un estudio realizado a medias entre las universidades de Yale (EEUU) y Bar-Illan (Israel). Según la doctora Ruth Feldman, coordinadora del estudio, el incremento en los niveles de estas hormonas que se produce cuando los hombres cogen a sus bebés en brazosincide directamente sobre la amígdala, el centro de control cerebral de las emociones, en un proceso que, según esta experta, es probablemente adaptativo. ¿Quién crees que sobrevivía mejor? ¿Los hijos de aquellos cromañones que se implicaban en su crianza y supervivencia o los que no? De cajón. La oxitocina, el pegamento social.

(*) Si el parto se produce por vía vaginal, sin medicación externa, el pico de oxitocina tras el nacimiento es el mayor que una mujer tendrá en su vida. Para ello es necesario que no te pongan oxitocina artificial ni anestesia. Como también he comentado ya, los niveles de prolactina se mantienen muy altos durante las lactancias. Prolactina y oxitocina son las hormonas “maternantes” por excelencia.

Reflexionar sobre los conceptos que damos por hechos es bueno a veces. Reconozco que no he meditado mucho sobre la paternidad. El rol del padre se ha discutido hasta la saciedad en la literatura sobre crianza y antropología. Para mí, el rol del padre que algunos defienden, como elemento que actúa como separador entre madre y bebé no es ni necesario, ni tiene porqué ser exclusivo del hombre. Para mí, quién cuida a un bebé es una madre, sea del sexo que sea. Un padre puede ejercer de madre tranquilamente si dedica su tiempo a labores de crianza pura y dura. Es cierto que un padre no puede amamantar y no puede parir, pero parece que la ciencia me vuelve a dar la razón: padres, si invertís tiempo en vuestros hijos vuestro papel en su vida será similar al que ocupa su madre, también para vosotros.

Pero por otro lado, si nuestros partos, los de las mujeres, y nuestras crianzas, están cada vez más alejados de lo que seleccionó la naturaleza, si no permitimos que las hormonas de la maternidad hagan su parte, ¿no nos estaremos convirtiendo en “padres”? Y ahora sí que las feministas me van a comer.

¿Qué opináis?

Aps, y volviendo a incidir en el hecho de que a los papás también la prolactina les juega malas pasadas tras el nacimiento de los hijos, el problema de la falta de sincronización durante el puerperio y la lactancia queda resuelto. Tomad nota ;).

Vía | Mamás y Bebés

Foto | KellyB

1 Comentario

  1. Jordi 1 septiembre 2010

    Hola Irene,

    La maternidad es algo obvio, la paternidad… no tanto. Creo que los padres debemos tener como referente a la madre, y aprender de la relación que mantiene con sxs hijxs en libertad.
    Personalmente, he aprendido mucho de mi pareja y de su relación con los niños. ¡Mis intromisiones casi siempre resultaban en errores!

    En definitiva, creo que ser buen padre requiere sentido autocrítico, mucha humildad y no posesividad sobre la madre e hijxs. Y darlo todo por el bien de la relación madre-hijxs.

    Te felicito por el blog, hasta ahora no he empezado a explorarlo, no tengo perdón. 🙂

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