Otra ronda de oxitocina

oxitocina

La oxitocina, la hormona del amor, el pegamento social, ese neurotransmisor que se libera en grandes cantidades durante el orgasmo, la lactancia y sobre todo durante el parto mamífero, cada día se demuestra como clave para la salud tanto física como emocional del ser humano.

La revista Journal of Trauma Dissociation publicó este mes de octubre un artículo en el que se postula que la oxitocina sería el vínculo de relación entre los traumas producidos durante la infancia temprana y un montón de enfermedades físicas y psicológicas en el adulto: autodesórdenes postraumáticos en el adulto como la somatización de problemas psicológicos o la disociación, desorden de estrés postraumático y desórdenes de desregulación pélvico-viscerales como el síndrome del intestino irritable, dolor pélvico crónico, cistitis intersticial e incluso hiperemésis gravídica. Al menos en mujeres.

Como indica el Abstract del artículo realizado por la School of Nursing, del Instituto de Investigación de la Mujer y el Género, con la colaboración de los departamentos de Obstetricia y Ginecología y de Estudios de la Mujer de la Universidad de Michigan, lo propuesto es de momento una teoría, consistente sin embargo con la literatura histórica y contemporánea. Es bien sabido que la oxitocina interviene en asuntos tan dispares como el tránsito intestinal o la sensación de saciedad tras la ingesta de alimentos.

Cada día que pasa la ciencia demuestra con más claridad que la etapa primal, la que va desde la concepción hasta el primer o segundo año de vida es clave para la salud adulta. Y cada día que pasa se comprueba como la oxitocina, lejos de ser sólo esa hormona que provoca las contracciones de parto, está relacionada con todos aquellos procesos que tengan que ver con la adaptación al estrés. No por otro motivo la oxitocina y la adrenalina son antagónicas y juegan ambas un papel fundamental en la regulación del eje HHA (hipófisis-hipotálamo-adrenal) responsable de la mencionada adaptación al estrés y centro integrador de la regulación de funciones del organismo tan alejadas como el control de los ciclos circadianos, la regulación del sistema inmune o las emociones.

Pero vayamos a lo práctico. Tras millones de años de evolución y huevos, los mamíferos desarrollaron un sistema de reproducción único. La oxitocina, mientras es capaz de producir las contracciones uterinas necesarias para expulsar al feto está también actuando en el cerebro. La oxitocina, entre otras cosas y según un estudio publicado también en octubre en la revista Hormonal Behaviour modifica las células del Núcleo Accumbens cerebral, centro relacionado con la risa, el placer y la recompensa y de paso consolida la “memoria maternal”, promoviendo además la producción de endorfinas. Esta oxitocina cuyo pico máximo se encuentra justo tras la expulsión de la placenta y que sigue manteniendo unos niveles altos gracias a la lactancia inmediata va pasando también al bebé, que se beneficia de sus efectos.

Y ahora nos topamos con la realidad. Llegas de parto y según estás entrando por la puerta ya te están enchufando a una infusión intravenosa de oxitocina. La oxitocina natural se produce a pulsos, la intravenosa se administra en contínuo. La oxitocina intravenosa no atraviesa la barrera de protección del cerebro, por lo que su actividad se reduce a producir contracciones uterinas. El proceso de parto seleccionado por la naturaleza y controlado desde el cerebro se interrumpe, las hormonas dejan de producirse o no se producen como estaba previsto, el parto sale adelante, pero ha tenido un precio. Y el precio está en tu mente y en la mente de tu hijo. Mucho más si después del parto el bebé es separado de la madre y la lactancia materna inmediata no se permite.

¿Tuviste náuseas en el embarazo? ¿Tienes colón espástico? ¿Te deprimes fácilmente? Tal vez debas preguntarte como fue tu nacimiento. Y de paso preguntarte cómo fue el nacimiento de tu hijo. Lo hecho, hecho está y no hay que culparse, pero siempre es bueno conocer todas las implicaciones. Así es como después se puede tratar de compensar. Porque el nacimiento puede ser el primer trauma del ser humano. Y probablemente sea el más enorme de todos los traumas.

¿Y cómo se compensa? Los mimos y la teta son una fuente inagotable de oxitocina, para tí y para tu hijo. Úsalos a discreción.

Foto | John Ovington

3 Comentarios

  1. soc mare 4 noviembre 2010

    En eso estamos, en recuperar oxitocina con mucha teta.
    os copio el artículo en el nuevo blog, respetando la autoría por supuesto :)

  2. Author
    Irene 5 noviembre 2010

    Nos tienes que pasar la url ;)

  3. soc mare 6 noviembre 2010

    es este, es que está en “mantillas” todavía :)

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