Mírame y mírame

vinculación

Esos ojazos azules, la cabeza grandota, la frente ancha, esos mofletes…es prácticamente imposible no enternecerse ante la sonrisa de media luna de uno de esos bebés regordetes que pasean por las calles del primer mundo, prácticamente imposible no estremecerse ante la mirada triste de esos bebés desnutridos que subsisten en el tercer mundo.

Los cachorros de mamífero nacen preparados para vincularse. Dependientes en extremo, los bebés humanos, miembros más jóvenes de una especia de primate altricial, de crianzas costosas y largas y supervivencia garantizada por el grupo, no sólo nacen sabiendo latín – llorar y sonreír son dos conductas innatas vinculantes y muy efectivas, o deberían serlo – sino que además la naturaleza les ha dotado de características físicas que les convierten en los perfectos manipuladores. No hay caída de ojos que lo supere. Un bebé te mira y ya estás perdido, acabas de firmar un contrato de por vida para protegerlo, menos mal que su madre está cerca y se lo lleva pronto.

La teoría de que las características físicas de los bebés humanos y de los cachorros de mamífero en general son una adaptación evolutiva que mejora las posibilidades de sobrevivir porque induce la ternura es antigua. Los estudiosos aseguran incluso que Walt Disney – que además de todo era muy listo – modificó los rasgos primitivos de Mickey Mouse precisamente para que se pareciera más a un cachorro de humano. Ojos grandes, hoyuelos…excepto por las orejas, la apariencia de Mickey Mouse está diseñada para ser adorable.

Y ahora vienen los científicos y lo confirman. Con técnicas de neuroimagen, que siempre son mucho más explícitas, cada vez se usan más y cada vez soy yo más fan de ellas. Mirar a un bebé, independientemente de tu sexo, independientemente de que tengas o no tengas hijos propios, mirar a un bebé dispara la actividad en tu cerebro. Los instintos más básicos se ponen en marcha, provocando cambios en tu comportamiento, en tu forma de hablar y hasta en tu forma de pensar si te dejas. Porque miras a un bebé y tu mente te dice que quieres cuidarlo. Un mecanismo que se dispara simplemente a través del sentido de la vista y del que no podrás escapar en el momento en que te acerques, le hables, te sonría y lo peor, decidas tocarlo.

Las áreas cuya activación puede comprobarse mediante Resonancia Magnética Nuclear funcional – cerebros en acción directos al ordenador para su estudio – incluían la corteza premotora y el área motriz suplementaria, que tienen que ver con la planificación del habla y del movimiento; el giro fusiforme, involucrado en el reconocimiento facial; y las cortezas insular y cingulada, que participan en la activación emocional, la empatía, la vinculación y la recompensa.

Miras a un bebé y quieres cuidarlo. Y quieres cuidarlo porque tu cerebro lo interpreta como un regalo. Y cuanto más lo miras, más te involucras. Y cuanto más te involucras más te enganchas. Y cuanto más te enganchas, más recibes. Y así, un millón de años después, los seres humanos han colonizado toda la tierra. Estableciendo vínculos desde el regazo de mamá. Oxitocina y endorfinas mueven el mundo.

Mira a los bebés. No dejes de mirarlos. Mirar a los bebés es la garantía de la supervivencia de la especie.

Foto | paparutzi

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4 Comentarios

  1. Ana 23 Marzo 2012

    Precioso, como siempre

  2. Caro 23 Marzo 2012

    ¿Y cogerlos? ¿Y achucharlos? ¿Y darles mimitos? 🙂
    ¿Has visto la peli “El planeta libre”? Si tienes un ratillo, échale un vistazo. Encontrarás algo simpatiquísimo con respecto a esto.
    Un beso, guapa.

  3. maría berrozpe 24 Marzo 2012

    Precioso Irene. Me has recordado una película que corría hace unas semanas por FB que ya no me acuerdo del título pero una protagonista perteneciente a una raza humana más desarrollada se alimentaba sólo cogiendo un bebé en brazos (sin dañar al bebé, todo lo contrario) como si el acto de cuidar a un bebé fuera suficiente para garantizar la vida de ambos (cuidador y cuidado)…. así no necesitaba comer nuestra comida contaminada. ME figuro que el escritor o guionista estaba pensando en lo que has escrito cuando escribió esas escenas :o) Muy simbólico (toda la película es muy simbólica)

  4. Erika | silla de paseo 27 Marzo 2012

    Yo aún no tengo la suerte de tenerlo entre mis brazos, está dentro de mi todavía, pero cuando leo estas cosas me dan ganas de que llegue el momento de tenerlo entre mis brazos y comermelo a besos. Aaay!!!!

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