Más controversia con las cunas

domir

Un estudio estadounidense afirma que cada año más de 10000 niños sufren lesiones relacionadas con el uso de cunas, parques y moisés. Los accidentes se producen cuando el bebé trata de salir de la cuna (todos lo hemos visto) y cae, generalmente de cabeza. Según este estudio las cunas son responsables del 83% de estos accidentes y los niños deben ser acostados en cunas homologadas y sin nada dentro, ni mantas, ni cobertores, ni paragolpes, ni nada – aunque estas últimas precauciones tienen que ver con los riesgos de síndrome de muerte súbita del lactante.

Según este estudio los niños no deben dormir en cunas cuando alcanzan una altura de unos 90 cm, más o menos hacia los dos años de edad y entre el colchón y la parte superior de la barandilla ha de haber una distancia mínima de unos 66 cm.

Ni soy partidaria de los parques ni mucho menos de usar las cunas como tales. Y menos con mis hijas, una especie de monos trepadores. Escalar la cuna y tratar de escapar es una actitud normal entre los niños de cierta edad, yo diría que hasta es saludable. Excepto si te caes, claro. Los niños aprenden explorando y un niño encerrado en un parque no explora nada, por mucho que a los demás nos resulte cómodo. Y sin embargo, es obvio por los datos que maneja el estudio, que tener a los niños despiertos en las cunas es una práctica bastante habitual, al menos en los Estados Unidos.

Otra práctica habitual, que es sacar a los niños de la habitación de los padres antes de tiempo, puede ser responsable de estos accidentes. El problema de los niños pequeños es que se despiertan de noche. Y cuando se despiertan lo que quieren es irse con sus padres. Algunos lloran y llaman, pero otros no lo hacen.

Para mí la solución es sencilla. Domir con los hijos, en cama familiar o en una cuna en sidecar (sin barandilla, pegada a la cama de los padres) evita todos estos accidentes. Sacar a los hijos de la habitación paterna es una cuestión cultural que no tiene nada que ver con la salud infantil. O según algunos autores como Margot Sunderland, autora de La ciencia de Ser Padres, sí que tiene que ver, pero para mal. Los japoneses, por ejemplo, no lo hacen.

El estudio es curioso, al menos para quién esté al tanto de las controversias entorno a la práctica del colecho, que defienden entre otros, Carlos González. Para mí es otra muestra más de que las imposiciones culturales occidentales pueden ser bastante perjudiciales para el desarrollo de los niños. Los niños se desarrollan viviendo en sociedad y la noche también es parte de la vida. Según el estudio es necesario invertir más en investigación para fabricar cunas más seguras, que sí, que estoy de acuerdo. Pero bajo mi punto de vista en lo que debería invertirse más es en volver a integrar a los niños en la vida social de sus familias.

Para tener a tus hijos bajo control las 24 horas del día (los niños muy pequeños necesitan estar bajo control 24 horas al día) lo mejor, desde mi punto de vista, es tenerlos cerca. También de noche. El de la foto no va a caerse. A menos que salte, pero no será tan peligroso.

Foto | matsuyuki

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