Mami, me duele la tripa II

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Vale, ya sabemos que el rotavirus es un bicho muy malo y que al final se muere él solito, pero ¿qué hago mientras con el niño, que no aguanta ni para llegar al retrete?

Además de tener en reserva grandes cantidades de detergente para la lavadora, lo principal en una gastroenteritis es controlar la deshidratación.

Si el niño vomita mucho la receta es agua con azúcar, a pequeños-pequeñísimos sorbos. Cuando se vomita mucho se consume mucha energía en forma de azúcares. Cuando los azúcares se gastan el organismo se ve obligado a tirar de otro tipo de sustancias para suministrar combustible al corazón y al cerebro, se producen entonces los cuerpos cetónicos (la típica acetona).

Las subidas de acetona son muy comunes en niños y producen un círculo vicioso: el niño vomita, le sube la acetona y la acetona hace que vomite más. Por eso el azúcar. Si das teta estás de suerte. La leche materna lleva lactosa, y la lactosa es un azúcar y tu bebé probablemente se tomará mejor la tetita que cualquier brevaje raro que intentes darle de repente. Eso sí, si está vomitando mucho trata de que no se lo beba todo de golpe, porque volverá a vomitar. Aviso, se pasa mal quitándole el pecho, pero es lo que hay. Paciencia que todo tiene su recompensa. Y te ahorras el azúcar.

Si el síntoma principal es la diarrea, acércate a una farmacia y pide una solución hipotónica (indica la edad del niño). Este tipo de líquidos sirve para reponer el agua y las sales minerales que se pierden. No es conveniente que hiervas el agua para preparar el suero, porque se concentrarán las sales minerales que ya tiene el agua, aunque estén en concentraciones bajas, y tampoco es conveniente que prepares tú la típica limonada (agua, azúcar, sal, limón y bicarbonato) porque las concentraciones no son las adecuadas. Si das teta vuelves a estar de suerte. La teta también vale.

Los pediatras desaconsejan totalmente el uso de antieméticos (medicamentos para cortar el vómito) y antidiarreicos. Los vómitos y las diarreas sirven para que el organismo elimine el microbio más rápidamente. Sí que se pueden usar los probióticos (levaduras que venden en la farmacia para reponer la flora intestinal). También se desaconseja el ayuno (nunca más de 24 horas y sólo en los casos más graves) y no se recomienda hacer dieta astringente (la típica con arroz), sino dieta más o menos normal, controlando la cantidad de grasas.

Si la cosa se pone muy fea, vomita muchísimo o hace mucha caca y sobre todo, si tiene síntomas de deshidratación, acude a tu pediatra o a urgencias. Es posible que tengan que rehidratarlo, pero no te asustes, en principio tratarán de hacerlo por vía oral.

Y lo dicho, si das teta ¡vuelves a estar de suerte! Los niños de pecho tienen menos gastroenteritis, sus gastroenteritis son más leves, se deshidratan menos y necesitan menos hospitalización por estos motivos que los niños de biberón. Porque además de tener azúcares y sales minerales la leche materna tiene anticuerpos que ayudarán a su sistema inmune a ganarle la batalla al rotavirus o al bicho que sea. De hecho y viendo cómo va la gastroenteritis de este año casi es posible que la que esté más malita seas tú. Ya sabes, agua con azúcar o suerito y teta para el nene, a demanda los dos.

Foto | joanna8555

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