Las mamás relajadas sintonizan mejor con el bebé

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Entender al bebé y saber responder a sus demandas es una de las claves para una crianza feliz y, sobre todo, tranquila. Los seres humanos somos mamíferos y como en todos los mamíferos la vinculación con las crías se lleva a cabo a través de un neuropéptido llamado oxitocina, al cual se le conoce también por los sobrenombres de “hormona del amor”, “hormona de los vínculos”, “pegamento social”, “hormona del abrazo”, etc. La oxitocina es un compuesto pequeño, de sólo nueve aminoácidos, pero sus funciones son esenciales para la vida ya que está implicado en todas la relaciones sociales y, por supuesto, también en la maternidad.

La oxitocina se produce en el hipotálamo (una parte del cerebro), a través de muchos comportamientos: acariciar al bebé, acunarlo, mirarlo e interactuar con él, cuidarlo y también durante el parto y la lactancia y es la llave a una maternidad feliz, pero sus niveles dependen no solamente de cómo nos comportemos sino también de algunas características personales.

La oxitocina es una de las moléculas estrella de los estudios científicos de los últimos años debido a su importante papel en las relaciones humanas. Y algunos de estos estudios son bastante curiosos. Uno de ellos, publicado en la revista Hormonal Behaviour en el año 2012, concluye que las características individuales de la madre, algunas debidas al carácter y otras debidas al entorno, influyen en las concentraciones de oxitocina en sangre (1).

El estudio se realizó midiendo los niveles de este neurotransmisor en sangre periférica en 55 madres primerizas, antes y después de interactuar con su bebé y las conclusiones son bastante curiosas y a la vez esperables. Según este análisis las madres que se toman la vida con más tranquilidad, están menos obsesionadas con las rutinas y menos enfocadas en tareas concretas, secretan más oxitocina y por tanto tienen más facilidad para sintonizar con el bebé y por tanto responden más eficazmente a sus demandas. Tirar el reloj cuando tienes un bebé muy pequeño, intentar ajustarte a sus tiempos y sus necesidades, dormir cuando él duerme (y dejar los platos, ya los fregará luego papá), comer cuando tienes hambre y en definitiva volverte tú un poco niña, olvidando horarios y todo el resto de “obligaciones” posible o, como dice la sabiduría popular “fluir” todo lo que se pueda hará tu maternidad más fácil, aunque en principio no te lo parezca.

1. Horm Behav. 2012 Mar;61(3):429-35. doi: 10.1016/j.yhbeh.2012.01.014. Epub 2012 Jan 28.
Maternal oxytocin response during mother-infant interaction: associations with adult temperament.
Strathearn L1, Iyengar U, Fonagy P, Kim S.

Foto | Wendy Longo Photography

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