Lactantes y catarros

bebe catarro

Cuando un bebé lactante se coge un catarro a todos nos entra la angustia. En la mayor parte de los casos el pediatra no prescribirá nada. Los medicamentos que se utilizan habitualmente para tratar los síntomas del constipado son rara vez efectivos en niños muy pequeños. Ni mucolíticos, ni expectorantes, ni jarabes para la tos seca, ni antihistamínicos…si el bebé es menor de seis meses es probable que ni siquiera el típico ventolín haga mucho efecto.

Considerando además que hasta pasado el año de vida no es aconsejable dar miel a los bebés, dado que este alimento puede contener esporas de bacterias anaerobias (Clostridium) bastante peligrosas en un sistema inmunitario inmaduro, cuando se acerca la noche nos echamos a temblar.

Las toses nocturnas son, de entre las situaciones de poca gravedad, de lo peorcito. Si el bebé tose o tiene mocos, la noche en blanco está asegurada – y nada que ver con los museos. Noches toledanas, que se les suele llamar. El bebé intenta mamar o tomar el biberón, no puede por culpa de los mocos, se enfada, llora, produce más mocos, llora más, aumentan los mocos…Cuando esta situación se repite seis o siete veces durante seis o siete noches a cualquiera le dan ganas de salir corriendo, llegar hasta Australia y quedarse allí, unos veinte años, o así.

Empiezan así los remedios de la abuela, alguno de los cuales tampoco está muy aconsejado si el bebé es muy pequeñín. Que si la cebolla al lado de la mesilla, que los eucaliptos en el humidificador,…el típico Vicks Vaporub en los pies recubierto con los calcetines… En nuestra desesperación podemos acudir a la farmacia a que nos den algo, lo que sea. Muchos medicamentos no sólo no hacen nada, sino que además no se recomiendan para según qué edades.

Por fortuna los pediatras en atención primaria pueden recetarte algún remedio homeopático. Prácticamente sin contraindicaciones, puede administrarse a los bebés desde muy temprana edad. Teniendo en cuenta que la homeopatía debe recetarla un médico titulado y que, al igual que con el resto de medicamentos, no es aconsejable automedicar, mucho menos a los niños, consulta con tu pediatra, tanto esos “remedios de la abuela” como cualquier otra cosa.

Y paciencia, luego en verano la cosa cambia.

Foto | Treehouse1977

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