La importancia de la fase en brazos II

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Os dejo la segunda parte de La Importancia de la fase en brazos. Un texto de Jean Lidloff que he rescatado del blog Criando Amando. Espero que os sea tan útil como lo fue para mí en su momento. Comprender el concepto del Continuum ¿Cuales son las funciones de la “fase en brazos”?

El papel formativo de la “fase en brazos”
¿Cómo llegué a concebir la “fase en brazos” como elemento tan crucial para el desarrollo personal? Primeramente, viendo a este pueblo tan feliz y relajado que habita las selvas de América del Sur arrastrando con sus bebés por todos lados. Nunca los soltaban. Poco a poco fui dando con la conexión existente entre este simple hecho y la calidad de vida de la que disfrutaban por completo. Con mis observaciones, un poco más adelante llegué a algunas conclusiones acerca del “cómo” y “por qué” de este constante contacto y sus repercusiones esenciales para la etapa inmediatamente posterior al nacimiento relacionado con el desarrollo humano.

Primera función: Parece que la persona que lleva al bebé – que normalmente es la madre durante los primeros meses y luego algún/a niño/a de entre 8 y 12 años- está construyendo un propósito fundacional que va a resultar útil en posteriores experiencias. El bebé participa de manera pasiva en las actividades de la persona que lo carga: correr, caminar, reír, hablar, cantar, trabajar y jugar. El tipo de actividad, el ritmo al que se produce, las inflexiones de la lengua utilizada, la variedad de señales observadas, los cambios de luz del día y la noche, los cambios de temperatura, la humedad, la sequedad, los sonidos de su familia, la vida tribal… Todos estos elementos constituyen la base de su participación de modo activo en su entorno, hecho éste que va a comenzar a los seis u ocho meses, cuando comienza a arrastrarse, luego a gatear y más tarde a caminar. Sucede que, cuando, por otra parte, un bebé se ha pasado la mayor parte de este tiempo echado en la cuna con la mirada apuntando a la pared de enfrente o mirando al interior del cochecito en el que lo llevan o dirigiendo la mirada constantemente hacia el cielo… se habrá perdido, entonces, la mayor parte de esta esencial experiencia.

Dado que existe esta necesidad del niño por disfrutar de este tipo de experiencia prematura, se requiere que aloje en su ser esta visión panorámica de la vida en la que va a entrar. También es importante que los cuidadores no se limiten simplemente a sentarse y echar un ojo, ni que se pongan a preguntarse qué necesitará el niño, sino más bien tener una vida activa ellos mismos. De manera ocasional, uno no puede resistirse a darle un fuerte achuchón repleto de besitos pero, ahora bien, cuando se programa al bebé para que esté observando tu agitada vida, se siente confuso y frustrado cuando inviertes tu tiempo en observarlo a él. Un bebé que se encuentra en el meollo del aprendizaje de lo que es la vida tal y como las vives tú se siente confuso; es como si lo que quisieras fuera que el bebé finalmente fuera quien dirigiera tu propia vida.

Segunda función: la segunda función esencial que cumple la “fase en brazos” parece haberse escapado del raciocinio de todos (incluida yo hasta mediados de los años 60). Consiste en proporcionar a los bebés un medio que les facilite descargar el exceso de energía que tienen en sus cuerpos hasta el momento en que puedan hacerlo por ellos mismos. Durante los meses previos al momento en el que los bebés son capaces de levantarse por sí mismos, acumulan energía de la absorción de los alimentos y el sol. En consecuencia, el bebé requiere un contacto constante con el campo energético de una persona activa que pueda igualmente descargar el exceso de su energía. Así se puede explicar la razón por la que los bebés de los Yequana vivían en ese estado de relajación, no mostraban síntomas de agarrotamiento, no pataleaban ni arqueaban o flexionaban sus músculos para liberar esa incomodidad que supone tal acumulación de energía.

Si queremos facilitar una experiencia “en brazos” óptima, debemos ser capaces de descargar de manera eficiente nuestro propio campo energético. Se puede calmar rápidamente a un bebé irritado si corremos con él o saltamos, bailamos, o bien realizando cualquier cosa que reduzca nuestros propios niveles energéticos a un nivel que resulte cómodo para nuestra actividad. Cuando de repente un padre o una madre tienen que salir a comprar algo no van a tener que volver a decir nunca más “¡Venga, coge tú al bebé que voy a bajar a comprar!”, sino que igual que baja corriendo, se lleva al bebé aprovechando la situación y le da una vuelta por ahí. ¡Cuanta más acción, mejor, para que la fluya la energía!

Tanto los bebés como los adulto sufren tensiones cuando se impide la circulación de la energía por los músculos. Un bebé que parece estar lleno de energía por descargar sólo está buscando acción. A veces incita a quien le cuida con pequeñas llamadas de atención, a la vez que intenta descargar su incomodidad arqueándose, flexionando su cuerpo, etc. Darle una vueltita por la habitación o ponerlo en brazos de alguien que haya estando haciendo ejercicio poco antes… Con ello, el campo energético de un bebé se va a beneficiar de esos momentos que comparte con un adulto que está en proceso de descarga. Los bebés no son cositas frágiles que manejemos con guantes de terciopelo. De hecho, cuando un bebé recibe este tipo de tratamiento “frágil” en esta etapa formativa, puede llegar a convencerse de que es frágil, con lo que puede llegar fácilmente a perder la confianza en su propio cuerpo.

Entonces, ¿qué es lo que conseguimos? De manera Inconsciente vamos a perjudicar a nuestra descendencia.

Como padres, ustedes son capaces de adquirir el conocimiento suficiente como para comprender la “fase en brazos” con la circulación y fluidez de la energía. Van a descubrir muchas maneras de ayudar a sus bebés a mantener un tono muscular suave característico de nuestro ancestral bienestar. Al mismo tiempo, vamos a transmitirles la calma y la comodidad que necesita un bebé para sentirse en casa como en su propia piel, a la vez que se sienta bien recibido en el mundo en que vivimos.

Foto | ToOliver2

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1 Comentario

  1. Ileana 5 noviembre 2010

    Esto es de las cosas más geniales que yo leí nunca sobre crianza!!!

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