Hay que vencer al miedo

miedo

Aprovechando que se acerca Halloween, hablaré hoy del miedo. Llegará un día en que tu hijo tenga miedo. O mejor dicho, llegará un día en que tu hijo será capaz de decirte que tiene miedo. Y date por satisfecho, a pesar de todos los inconvenientes. El miedo es una sensación útil, es la reacción normal del organismo ante un peligro o una amenaza para la vida.

Todos los niños sienten miedo. A pesar de que el miedo como definición abstracta es un concepto complejo en biología es mucho más fácil. Miedo en biología se traduce por estrés. Cuando un animal se siente amenazado se disparan una serie de mecanismos moleculares que inducen al cerebro a actuar para eliminar el peligro. Es lo que se denomina adaptación al estrés. Atacar o huir es sólo una de las manifestaciones del miedo.

Al nacer, la deprivación maternala separación del cuerpo materno – produce estrés. El bebé llora, porque es la única conducta que su cerebro es capaz de provocar. Este “miedo” es capaz de producir alteraciones del ritmo cardiáco, de la temperatura y de la frecuencia respiratoria. El bebé llora y cuando la madre se acerca y lo coge la situación de peligro desaparece, el ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria se normalizan y el miedo se esfuma. Para un mamífero humano, absolutamente dependiente, estar separado de su madre es un peligro real, el bebé no entiende de intercomunicadores ni de hamaquitas.

Según va creciendo y adquiriendo autonomía, principalmente cuando empieza a desplazarse por si mismo, el bebé es capaz de vivir sin miedo mientras pueda ver a su madre. Cuando la madre se pierde de vista aparece otra de las manifestaciones del miedo: la ansiedad de separación. Esto, que se produce hacia los ocho meses viene acompañado por los primeros miedos hacia los desconocidos. Otra fase normal del desarrollo del niño. Esa etapa en que están “enmadrados” y no permiten que casi nadie más se les acerque se produce porque el ser humano es un ser social que tiene que aprender a reconocer a los suyos y distinguirlos de los demás.

Hacia los tres años, cuando el niño ha asimilado que mamá vuelve aunque no la vea todo el rato, empieza a comprender otras situaciones de peligro más sofisticadas. El miedo a las alturas, el miedo al fuego, el miedo a los animales…Cuando esta etapa llega ya puedes empezar a respirar un poco más tranquila (sólo un poco), porque es menos probable que se te lance desde la mesa.

El miedo a la oscuridad es constante durante toda la vida del niño y bebé. Para los animales diurnos la noche es una situación de enorme vulnerabilidad. Madrigueras, cuevas, los grandes herbívoros se agrupan en manadas cuando llega la hora de dormir… Estas conductas han sido favorecidas por la selección natural (igual que las migraciones de las aves) por motivos obvios. Si de noche estás protegido eres una presa menos fácil para los depredadores, también para el frío. No hay que olvidar que los mamíferos somos animales de sangre caliente, el frío nocturno es una situación de peligro ya que obliga a gastar mucha energía para mantener la temperatura corporal. monodurmiendoEs por este motivo que los niños, hasta bien entrada la infancia, prefieren dormir cerca de sus padres. No es nada extraño, no es peligroso. El colecho, compartir cama con el bebé, es totalmente aceptable si se toman unas pocas precauciones (exactamente igual que se toman ciertas precauciones a la hora de comprar o vestir una cuna y acostar a un bebé en ella) y es una práctica habitual en todo el mundo, exceptuando occidente e incluyendo países muy desarrollados, como Japón.

El miedo a la oscuridad puede manifestarse de diversas formas: rabietas a la hora de irse a la cama, negativas rotundas, pesadillas, terrores nocturnos y otros trastornos como el sonambulismo o la somniloquia. Es curioso como por ejemplo el sonambulismo desaparece casi totalmente cuando se acerca la adolescencia. También es curioso que algunas enfermedades como el eccema se empeoran por la noche, con el estrés y se mejoran cuando los niños comparten cama con sus padres.

Y entonces viene lo mejor. Sobre los cuatro o cinco años tu hijo empezará a tomar consciencia de la muerte, de la de los demás y de la suya propia. Y aquí está el motivo por el que Halloween me gusta cada vez más.

Continuará…

Foto | Pink Sherbet Photography

Foto | Bartdubelaar

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13 Comentarios

  1. Ileana 28 octubre 2010

    Hija, eres un genio!!!

    Qué manera de resumirlo todo tan bien!!!

    Es que cuando se produce el “click” de “darnos cuenta”, todo adquiere una coherencia, una sencillez, y a la vez un peso increíble.

    Gracias!!! Un abrazo del tamaño del sol!!!

  2. Ileana 28 octubre 2010

    Por cierto, en el Programa Educativo de Santillana que usan en el cole de mi hija de 3 años (el de “Mica y sus amigos”) viene un material para padres.

    En una de sus recomendaciones viene por ejemplo, la de poner a dormir solos a los niños.

    Acto seguido, habla de los terrores nocturnos y las pesadillas, como algo “normal”.

    Y a mí me saltaron todas las alarmas. ¿Nadie ve que una cosa puede estar relacionada con la otra?

    ¿Y si los terrores nocturnos y pesadillas fueran otra de esas cosas que damos por “normales”, pero que son producto del estilo de crianza que practicamos en general, y de la separación para dormir en particular?

    Creo que si se hiciera un estudio con bebés y niños criados con teta a demanda durante años, porteados, acompañados a dormir, respetados en sus ritmos madurativos, y no violentados por la educación conductista quizás se podría descubrir que muchas de las cosas que le ocurren a nuestros hijos, a saber:

    SMSL
    cólicos del lactante
    terrores y pesadillas nocturnas
    TDAH

    y probablemente muchas otras enfermedades (asma, alergias, etc…) TIENEN PROFUNDA RELACIÓN CON EL ESTILO DE CRIANZA QUE PRACTICAMOS.

    ¿Para cuándo ese megaestudio? ;-)

  3. Author
    Irene Garcia 28 octubre 2010

    ¿Una cosa más o menos como esta? http://www.sermamas.es/experiencias/historias-para-no-dormir/

    Si te digo la verdad ahora no me acuerdo si era de Santillana, este año tiene Anaya. Otra perla. Libro de conocimiento del medio de Anayam, primero de primaria

    “los bebés toman biberón y usan chupete”.

    Y olé.

    Tres capítulos después está el tema sobre mamíferos, que son esos animales con pelo que toman leche de sus madres ¿sabes? Por supuesto el ser humano no aparece, porque el ser humano es…¿qué demonios es? A estas alturas es normal que la mayor parte de la gente no lo sepa. Yo no necesité un “click” para verlo Ile, y soy bióloga. Yo necesité caerme de un guindo de cabeza xD

  4. rebeca 28 octubre 2010

    ¿Podrías exolicar el último párrafo?

    Gracias.

    Me ha encantado la entrada, la comparto en mi fb.

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