Han vuelto…

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Olvídese de la gripe A. Este otoño-invierno, como en las anteriores temporadas, lo que se lleva es el VRS, que nunca se pasa de moda.

El VRS, siglas de Virus Respiratorio Sincitial, es una causa frecuente de infecciones respiratorias en humanos, responsable de gran cantidad de infecciones respiratorias de vías altas en adultos, recientemente se le ha identificado como una de las causas de neumonitis y neumonía intersticial en personas de la tercera edad. En países templados, como el nuestro, se suele presentar en forma de brotes que ocurren durante los meses de otoño e invierno, durante unos cinco meses al año y su principal importancia radica en el hecho de que afecta principalmente y de forma más severa a lactantes y niños menores de dos años, en los que es responsable del 70-80% de las típicas bronquiolitis que tanto agobian a los papás durante los primeros años de vida.

El virus es altamente contagioso. Se transmite por el aire en las pequeñas gotitas de saliva que se expulsan al hablar, toser o estornudar, pero también puede contagiarse mediante el contacto directo, mano a mano o al tocar los objetos que han estado en contacto con un enfermo. El virus se mantiene en el aire y en los objetos durante varias horas. Ya os podéis imaginar lo fácil que lo tiene el bicho en un colegio lleno de niños con mocos permanentes que intercambian juguetes e incluso kleenex si es necesario (el que tenga niños en edad escolar sabe que los mocos vienen en el pack de material escolar en septiembre y que hasta junio no se pueden devolver).

En estudios longitudinales se ha demostrado que cerca de la mitad de los niños ha tenido una infección por VRS durante su primer año de vida, y casi el 100% ha sufrido la infección al cumplir 2 años. La sintomatología puede comprometer diversas partes del aparato respiratorio (nariz, faringe, laringe, traquea, bronquios, pulmón); un tercio de los infectados desarrolla neumonia, bronquiolitis o crisis obstructivas.

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En la actualidad existen métodos para detectar rápidamente el virus, aunque no se realizan de forma ambulatoria, estos análisis si se hacen de forma rutinaria en las urgencias hospitalarias y sirven principalmente para establecer el inicio de un nuevo foco.

Pues sí, el VRS es un buen motivo de preocupación, pero tampoco hay que agobiarse. La mayor parte de los niños que sufran una infección por VRS nunca lo sabrán, a menos que la cosa se complique, ya que además, los antibióticos son ineficaces cuando se habla de virus. Así pues, si tu bebé pequeñito empieza con mocos, fiebre, y sobre todo, si tiene tos, es mejor que te acerques al pediatra, pero sin angustiarse.

En general sólo será preocupante si tu bebé ha sido prematuro, tiene alguna patología cardíaca congénita o alguna enfermedad respiratoria crónica. En la mayoría de los casos la infección es autolimitada (la resuelve el propio individuo mediante el desarrollo de defensas específicas) y la recuperación comienza después de algunos días. Sin embargo en los casos severos, especialmente en niños muy pequeños o con factores de riesgo puede ser necesario soporte extra de oxígeno.

La puerta de entrada del virus es a través de la mucosa respiratoria u ocular, donde se multiplica y puede diseminarse al resto del tracto respiratorio. La infección generalmente produce síntomas y sus manifestaciones pueden ir desde cuadros respiratorios altos (rinitis, faringitis), traqueobronquitis, otitis media, sinusitis, hasta cuadros más severos como bronquiolitis y neumonía, especialmente en lactantes menores.

La infección en lactantes es más severa por las características anatómicas de la vía aérea fina. Dado que los bronquios pequeños tienen mucho menor diámetro, el mismo grado de inflamación de la mucosa produce mayor obstrucción.

La bronquiolitis por VRS se ha implicado en el desarrollo de enfermedad pulmonar crónica en preescolares, escolares y adultos. Sin embargo, ésto no ha sido demostrado, aunque los niños que han tenido bronquiolitis tienen con mayor frecuencia episodios de obstrucción bronquial durante sus primeros años de vida.

Si bien la mayoría de los niños desarrolla anticuerpos y otras defensas inmunológicas específicas, la inmunidad contra el virus no es completa. Hay reinfecciones frecuentes en niños mayores y adultos, en los que la infección se manifiesta por cuadros respiratorios altos (faringitis, laringitis) que tienden a ser más prolongados y severos que los producidos por otros virus respiratorios. En ancianos o en pacientes con patología de base, el VRS puede producir infección respiratoria baja (bronquitis, neumonia) que puede ser severa.

La severidad de la infección por VRS es mayor en lactantes hombres que en mujeres, sin que se haya definido la base científica de esta diferencia. Al mismo tiempo la infección es más severa en lactantes de nivel socioeconómico bajo (1 de cada 100 infectados se hospitaliza) comparado con nivel socioeconómico medio (1 de cada 1.000 se hospitaliza).

Fotos | med.com | mujerglobal.com

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