El estilo de crianza influye en el cerebro del niño

bebé

Ignorar el llanto del niño puede producir retrasos en el desarrollo de su cerebro. Tanto a nivel cognitivo como moral, el estilo de crianza occidental no sólo no produce beneficios sino que dificulta el desarrollo de todas las potencialidades del ser humano. Así de contundente ha sido Darcia Narváez, profesora de psicología especialista en el desarrollo moral de los niños y la forma en que las experiencias tempranas pueden influir el desarrollo del cerebro, en un simposium que se celebró a principios de mes en la Universidad de Notre Dame, en EEUU.

Los seres humanos tenemos la increíble capacidad de hacerlo todo al revés. La ciencia, desde la biología hasta la psicología, apuntan claramente en una dirección: apartarse de las necesidades animales con las que nuestros hijos vienen al mundo (necesidad de leche materna, de contacto físico permanente, de atención y consuelo y de juego) es perjudicial para el desarrollo del cerebro. Y en mi opinión no sólo afecta al individuo sino a la sociedad en pleno.

La relación entre el estilo de crianza y el desarrollo moral no es tan descabellada. Un niño que llora sin consuelo aprenderá pronto dos cosas: que no merece consuelo y que los demás tampoco lo merecen. El impacto de esto su vida adulta y en sus relaciones con los demás es, para mí bastante obvio. Afortunadamente los seres humanos tenemos también una gran capacidad de resilencia, pero cambiar los patrones aprendidos en la infancia es un trabajo a veces muy duro.

Los estudios muestran que responder a las necesidades del bebé (no dejarle llorar hasta dormirse, por ejemplo) influye en el desarrollo de la consciencia, en la formación de afectos positivos, en la reactividad al estrés, el control de impulsos y la empatía.

Las investigaciones hablan, cada vez más alto y claro. Pero la sociedad y sobre todo las leyes no parecen escuchar. Culparse no sirve de nada. ¿No diste teta? No me extraña, sólo alrededor de un 2% de mujeres consiguen dar el pecho los dos años de mínimo que recomienda la OMS. Yo, que lo logré, me siento sobre todo afortunada.

Sufrir la culpa que te origina haber dejado a tu niño en la guardería, haber aplicado el método Estivill, vivir en una familia mini, tenerle nueve horas en el cole o equivocarte todo el rato cada vez que lees un nuevo estudio científico no sirve de nada. Lo que importa es lo que se haga a partir de ahora. Con toda la información a nuestra disposición ha llegado el momento de que los padres, y sobre todo las madres, reivindiquemos los derechos de nuestros hijos, que más allá de la teta se resumen en una frase muy corta: los bebés pequeños necesitan a sus madres, los niños necesitan a sus familias, cuidado constante y atención. Amor ya sé que siempre han tenido.

Como bien afirma Darcia en su blog Las nuevas madres necesitan apoyo social. Pidámoslo.

Foto | paparutzi

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1 Comentario

  1. mariela 17 Enero 2013

    Estos estudios me refuerzan y me llenan de energía, optimismo y reveldía en seguir defendiendo mi posición de seguir acompañando a mi hijo de año y medio, seguir dàndole tetica, a pesar de los miles de comentarios de frente y a mis espaldas de desconocidos y hasta de familiares y el propio padre. A pesar de tantas presiones sociales, de mi soledad y mis ausencias materiales, no saldré a trabajar aùn. Mi hijo me necesita y yo, aunque muchas veces cansado mi cuerpo y mi mente… Seguiré a su lado! Le pido a Dios fuerza paciencia e independencia. Gracias por este reporte.

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