Duérmete, niño

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Hago este post ad hoc nada más que porque quiero poneros la foto de cabecera que le hice ayer a Lara justo mientras se dormía la siesta.

El tema del sueño le quita el sueño a muchísima gente, sobre todo cuando se trata del sueño infantil. Paseos en coche, métodos conductistas, hierbajos, ruido blanco…no hay nada que algún padre no haya probado para dormir a su retoño. Y es que los niños tienen la manía de dormirse cuando quieren y no cuando nosotros necesitamos que se duerman.

A dormir se aprende, dicen los “expertos” y no es verdad. En el útero materno el bebé duerme la mayor parte del tiempo, con periodos de vigilia que se van alargando según avanza su maduración y que, según afirman algunos científicos, van sincronizándose con los de la madre hacia el final del embarazo. Un dato curioso y para tener en cuenta.

Los bebés nacen sabiendo dormir, no hay más que ver algunos vídeos de bebés que sin aviso ninguno se duermen en la trona y de paso aprovechan para ponerse la cara perdida de puré. Por eso, porque los bebés nacen sabiendo domir, se duermen cuando tienen sueño. Y les da exactamente igual que tú hayas decidido que es la hora de comer.

Aún así, la naturaleza, que es muy lista, ha preparado un mecanismo inigualable para dormir niños. Casi nunca falla, aunque algunas veces cueste un poco más. Viene en un pack de dos y se llama teta.

Cuando un animal duerme se convierte en un ser vulnerable, por eso los mamíferos se esconden en madrigueras o se amontonan en grupos compactos cuando llega la hora del sueño. Dormirte puede costarte la vida, pero dormir es necesario. Algo que puede costarte la vida es de por sí estresante. Y para dormir lo principal es ser capaz de reducir los niveles de estrés. Juntarse con la manada, esconderse, son algunos de estos mecanismos que disminuyen la sensación de peligro. Pero por si fuera poco, que probablemente lo es, los mamíferos además disponen de drogas variadas.

La leche materna contiene sustancias que relajan. Beta-lactomorfinas (una variación de las endorfinas), triptófano y otras sustancias ayudan a tranquilizarse y a conciliar el sueño. ¿Te da sueño después de comer? Sí, los mecanismos biológicos que informan al organismo de que estás saciado también inducen al sueño.

Durante la noche los picos de triptófano y melatonina – un neurotransmisor que ayuda a regular los ciclos circadianos – son distintos en la leche de madre a los niveles que se registran durante el día. Según algunos estudios es sobre las cuatro de la mañana cuando el nivel de triptófano es más alto. Así es la leche materna, fascinante.

Mientras el bebé mama en brazos o arropado por el cuerpo materno, calentito – porque además otros estudios demuestran que el cuerpo materno es capaz de ayudar en la termorregulación del bebé – a la temperatura idónea, tal vez mientras le mecen y le cantan o le susurran palabras de amor, montones de hormonas le informan de que se puede dormir, no hay peligro, mamá está aquí. Y el bebé se duerme.

No te dejes engañar.Es así de fácil. Y si no das el pecho, siempre puedes hacer todo lo demás.

3 Comentarios

  1. Pilar 14 Septiembre 2010

    Cuanta razón tienes!! menudas siestas se echa mi niña pegada a la teta! y las noches son muy fáciles con el mismo “método”.

  2. Nathalie 15 Septiembre 2010

    Fascinante ! Ahora entiendo como he podido dormirme yo tambien dando pecho a mi niño para que duerma la siesta, teniendo a invitados que me esperaban en el comedor ;D jejeje … !

  3. Amor Maternal 15 Septiembre 2010

    Me encanta Irene 🙂

    Es que lo más rico es poder hacer la siesta juntos… aunque dejaste el tema del colecho implícito, va tan de la mano con la lactancia y el sueño fácil y placentero del bebé (y del resto de la familia)…

    Un abrazo, me lo llevo a mi muro!

    Louma

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