Cómo estimular a tu bebé (I). Primer mes de vida

El contacto físico es esencial para el desarrollo del recién nacido y además es lo que él espera de ti. Cógelo en brazos, mécelo, acarícialo y dale todos los besos que puedas. Eso sí, prepárate para recibir todo tipo de advertencias del estilo “no lo cojas que se va a acostumbrar”. Bien, ni caso, los bebés no se acostumbran a estar en contacto con otra persona, al fin y al cabo han estado dentro de ti, en contacto continuo durante nueve meses. Más bien a lo que se acostumbran poco a poco es a andar solos por ahí. Cuando menos te lo esperes tu precioso bebé tratará de escapar cada vez que quieras hacerle un arrumaco, así que aprovecha ahora, que no quiere defenderse. No temas, nadie se malcría porque le quieran bien. El contacto físico continuado además favorece la lactancia materna, sobre todo si se realiza piel con piel, sin ropa de por medio.

La evidencia científica actual nos muestra cada vez con mayor certeza que lo peor que le puede pasar a un bebé, sobre todo si es muy pequeño, es que se le impida el contacto físico con otro ser humano. Principalmente la separación física de la madre, a la que ya conoce por el sonido de su voz y por su olor, puede tener consecuencias a largo plazo nada deseables (lo siento, papis, al principio tu bebé es una cría de humano, no entiende de cultura, la biología manda). El término en inglés es “maternal deprivation” y te animo a que hagas una búsqueda en internet y lo veas por tí misma.

Cuando acaricias a un bebé su cerebro (y el tuyo) genera y la oxitocina es, simple y llanamente, buena para su salud, porque contrarresta el estrés. Un bebé que está en brazos regula mejor su temperatura, su ritmo cardíaco y su respiración. Creéme, he visto subir la saturación de oxígeno en un monitor por el simple hecho de sacar a un bebé de la cuna y cogerlo en brazos. Acariciar a tu bebé también te viene bien a ti, como digo la oxitocina relaja.

Masajearle es una buena opción, siempre que el bebé quiera (a algunos no les gusta).

El ser humano es esencialmente un animal social y por tanto la comunicación es fundamental para el desarrollo del niño. Quizás tu hijo a estas alturas aún no te entienda, pero aún así, háblale. Llámale por su nombre. Cuéntale cosas y haz como si esperaras a que te respondiera. Verás que tu precioso hijo lo hace, aunque sea modificando su expresión facial, demostrándote que quiere mantener el contacto y comunicarse.

Cántale suavemente, no hace falta que sean nanas, ellos son muy agradecidos, aunque desentones no les importa. Y reconocen tu voz desde antes de nacer.

El recién nacido sólo es capaz de ver a unos 20-25 cm de distancia, más o menos la misma distancia que hay hasta tu cara cuando lo tienes en brazos. Curioso ¿verdad? Mírale mucho y sonríele. No te preocupes mucho si de momento no parece mirarte, aún no es capaz de fijar la vista. Coloca los juguetes cerca de su cara. Colgar un juguete tipo móvil en la cuna puede ayudarle en esto último.

Como aún no ve muy bien le gustan los juguetes de formas sencillas y colores opuestos, como blanco/negro o rojo/negro. Los juguetes de color pastel son muy bonitos, pero probablemente no le interesarán en absoluto.

A esta edad su principal objetivo psicomotriz es conseguir sujetar su propia cabeza. De hecho lo primero que logrará con gran esfuerzo es levantarla y girar la cara. Para ayudarle colócale sobre una manta en el suelo de vez en cuando, un par de veces al día. Boca abajo, sobre su tripa, siempre estando con él. A algunos bebés les gusta tanto estar así que ni siquiera intentarán levantar la cabeza, de lo relajados que se sienten. Otros aborrecen el ejercicio. No le fuerces, si llora desesperado es su mejor manera de decirte que está incómodo, no hay que apresurarse. Para estos bebés a los que no les gustan las mantas de suelo puedes probar a tumbarte tú sobre tu espalda y colocarle a él sobre tu tripa, seguro que esto le gusta mucho más.

No le dejes nunca solo en esta posición. Cuando no puedas estar con él o esté en la cuna el bebé debe estar siempre tumbado sobre su espalda.

Un bebé recién nacido es un ser frágil y vulnerable, el estrés de cualquier tipo es malo para él, un estímulo negativo, y su forma de protegerse es llorar instintivamente ante todo lo que le molesta. Siempre se debe atender a un bebé que está llorando, y cuanto más pequeño sea, menos tiempo se debe esperar.

Foto | bebe-blog.org

1 Comentario

  1. melissa 18 septiembre 2012

    Mi bebé tiene 23 días y cuando lo tomo en brazos y lo acrco a mi rostro mueve su cabecita, ya que le gusta que le de besitos en su carita…es muy tierno,,, se nota ya cómo le gusta que lo mimen y se queda quietecito esperado que lo regalonee

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