Alimentación complementaria. ¿Cuando empezar?

alimentación complementariaAnte todo y aunque parezca rechifla, la definición. La alimentación complementaria es la que complementa. ¿Y a qué complementa?

Los bebés son lactantes hasta, como mínimo, los dos años. Durante el primer año la base de su alimentación es la leche. El resto de alimentos sirven para complementar algunas necesidades nutricionales que pueden no ser cubiertas por la lactancia a partir de cierta edad. La alimentación complementaria, por tanto, no debe sustituir a la leche, sino, y valga de nuevo la redundancia, complementarla. Durante el segundo año la leche seguirá siendo una parte fundamental de su dieta, aunque el resto de alimentos irán cobrando cada vez más importancia.

La alimentación complementaria según la OMS se debe empezar a introducir a partir del sexto mes. Hasta entonces todos los requerimientos nutricionales del bebé están cubiertos por la leche materna. Si el bebé no toma leche materna, la leche de vaca adaptada que le estés dando debería cumplir también con este requisito y no hay que olvidar que, también según la OMS no es conveniente cambiar de tipo de leche artificial hasta por lo menos el año.

El momento en que inicies la alimentación complementaria, a partir del sexto mes, depende principalmente de tu bebé. Vaya, que si tu chico no tiene ninguna intención de comer otra cosa que no sea leche no va a comer nada por mucho que le expliques lo que los expertos dicen. De todas formas puedes estar tranquila. Muchos bebés, incluídas las mías, no aceptan nada que no sea leche hasta los ocho meses, o incluso más. No hay que preocuparse. Tampoco te preocupes si en lugar de a los ocho meses es a los nueve meses y diez días, cada bebé tiene su ritmo.

Para certificar que tu bebé está listo para empezar a comer lo que tienes que hacer, como para todo, es observarle.

¿Se mantiene sentado sin ayuda? No es buena idea tratar de dar purés a bebés que se van escurriendo hasta salirse por la parte de abajo de la trona.

¿Ha perdido el reflejo de extrusión? Los bebés son muy listos, y para no tragarse nada que no sea saludable, empujan con la lengua cualquier cosa que les resulte extraña. Es una conducta innata. Si estás tratando de darle la papilla y la escupe, no le culpes, es que la naturaleza le protege así de comer moscas, por ejemplo. O cucharas.

¿Sabe tu niño decir que no quiere más? Las madres somos un caso en esto de la comida. Nunca tenemos suficiente. Cuando el niño toma teta no hay problema, si no quiere más, la suelta y ya te puedes poner como quieras, que no comerá más. Ah, pero con la cuchara es diferente. Un niño debe saber decir que ya no tiene hambre antes de ser introducido en las maravillas gastronómicas de la dieta mediterránea. ¿Cómo? Pues empezará cerrando la boca y girando la cabeza cuando se sienta saciado. Y si sigues insistiendo, con el tiempo aprenderá también a quitarte la cuchara de un manotazo primero, y a darte con ella en la cabeza depués, para que aprendas. Hazle caso. Como ya dije, los niños tienen una buena regulación alimentaria, saben mejor que nosotros lo que necesitan y lo que no.

Escúchale y nunca, jamás, obligues a un niño a comer. Ni ponerle el chupete para que trague, ni tratar de convencerlo con el avión, ni el chantaje psicológico. Insistir para que un niño coma lo que tú piensas que tiene que comer, en lugar de que coma lo que él siente que necesita, es un error que se paga a la larga. No lo hagas. En este caso NO es NO.

Y el último requisito

¿Tiene tu bebé interés por la comida? Vaya, que si te ve con el bocadillo de sardinas se tira a él como un desesperado.

¿Sí? Pues entonces ha llegado la hora. ¡A comer!

Foto | roxeteer

2 Comentarios

  1. Eva 27 abril 2010

    Totalmente de acuerdo contigo, Irene. Es una barbaridad obligar a los niños a terminar el plato. Qué pasa, que nuestros estómagos tienen que tener el tamaño del plato?? Pues anda que… como tengas una vajilla “american size”…

    A mí personalmente mi madre siempre nos ha dicho: “Si no lo quieres, no lo tomes”. Cuando estaba llena y decía “estoy llena”, me decía: “pues nada, no hace falta que te lo tomes”. Es una de las cosas por las que le estoy más agradecida: me educaba en comer de todo, comer bien, calidad y no cantidad. Gracias a esa educación, mi estómago (tanto para la comida como para la bebida) ha sabido cuándo decir “NO”. Esa educación te enseña a “escuchar” a tu estómago, y te evitará unos cuantos problemas, sean de empachos en bodas y cumpleaños, o de borracheras por puro descontrol 😉

  2. Author
    Irene Garcia 27 abril 2010

    🙂 Me alegro.
    En realidad criar a un hijo es muy fácil. En teoría sólo consiste en saber escuchar y saber respetar…a los padres nos cuesta mucho respetar a los hijos a veces. Felicidades por tener una madre con tanto sentido común, no todas somos así siempre.
    Los problemas de obligar a un niño a comer van más allá de los empachos…¿te imaginas obligar a comer a un niño sin saber que es alérgico a algo? Pues lo dicho, nunca JAMAS se debe obligar a un niño a comer.

    Saludos

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