Alergia a la leche

helado
Entre lo que comúnmente se denomina alergia a la leche se engloban varias patologías a veces relacionadas entre sí pero que son distintas y por tanto precisan de distintos enfoques.

La intolerancia a la lactosa es una patología típicamente adulta. Los mamíferos adultos no toman en general productos lácteos. Sólo los seres humanos seguimos incorporando leche a nuestra dieta después del destete. La leche es una fuente de proteínas y ácidos grasos de origen animal buena, bonita y barata y por eso su consumo está muy extendido en gran parte de occidente.

Pero la leche contiene lactosa. La lactosa es un azúcar parecido al azúcar de mesa, pero que se metaboliza mediante un mecanismo diferente.

La enzima encargada de descomponer la lactosa para que sea útil al organismo es la lactasa. Los genes encargados de fabricar la lactasa comúnmente están inhibidos en mamíferos adultos. En algunas personas, al llegar el destete teórico o quizás más tarde, al alcanzar cierta madurez, estos genes se inhiben igual que lo hacían los de nuestros antepasados. Y entonces no se fabrica lactasa, la lactosa no se digiere y se sufren vómitos, diarreas y malestar general relacionados con el consumo de lácteos.

Los niños pequeños no suelen tener intolerancia a la lactosa. Como digo, es una enfermedad típica de adultos. Aunque, claro, como en todo puede haber excepciones, si tu niño tiene diarreas, vómitos o cualquier otro tipo de reacción relacionada con la leche lo más seguro es que sea otra cosa.

De todas formas, si el niño es grande el daño se puede evitar elminando la leche de la dieta -la leche no es la única fuente de calcio, así que es buena, pero no imprescindible- usando una leche sin lactosa y prefiriendo el consumo de yogures, por ejemplo. En los yogures unas bacterias específicas se encargan de eliminar la lactosa mediante la fermentación, convirtiéndola en ácido láctico, así que, hacen menos daño.

Los pediatras, por tanto, no suelen recomendar ya la eliminación de lácteos en procesos grastrointestinales, sobre todo si el niño es aún pequeño o incluso lactante.

Como ya digo no es frecuente. Si crees que tu niño tiene algún problema con la leche es posible que lo que tenga esté más bien relacionado con las proteínas lácteas y no con la lactosa.

1 Comentario

  1. Yeyo's 13 Abril 2010

    Muy interesante!! Por fin entiendo el problema de la intolerancia a la lactosa!!! 😀 La verdad es que es interesante. 🙂 Creo que mi perro no tiene ese problema, porque no hay nada que le guste más que la leche.

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