Adios a Jean Liedloff

Liedloff

La antropóloga Jean Liedloff, autora del libro El Concepto del Continuum, en busca del Bienestar Perdido, murió esta semana a los 84 años de edad. Toda una vida dedicada al estudio de las costumbres, principalmente aquellas referidas a los estilos de crianza, Liedloff es, en mi opinión una de las autoras sobre maternidad que mejor detalla las “instrucciones” para cuidar a un bebé.

De la observación de tribus americanas, Liedloff llegó en El Concepto del Continuum a conclusiones bastante incómodas para los padres occidentales y muchas de sus ideas son la base fundamental de eso que se denomina Attachment Parenting, Crianza Natural, o como lo llama Ile Medina de Tenemos Tetas, crianza corporal.

En el útero el bebé vive con la presencia constante de la madre, alimentado de forma ininterrumpida, mecido frecuentemente, protegido, abrigado, de contínuo. Para Liedloff, el nacimiento en Occidente rompe esta continuidad, generando niños llorones, extremadamente demandantes de atención y en definitiva, alejados de sus instintos y de lo que la naturaleza programó para ellos. Los niños porteados no lloran, dice Liedloff tras estudiar durante años a este tipo de tribus que no han adoptado las constumbres occidentales.

Si echamos un vistazo alrededor del mundo, sólo los niños occidentales viajan en carritos, duermen en cunas, descansan en hamacas y gandulitas y juegan en parques (de los de interior). Por toda la faz de la Tierra, las diferentes culturas han diseñado artilugios y costumbres que permiten a las madres permanecer con sus bebés de forma continuada, siempre que los bebés quieran y lo necesiten. Rebozos, Mei-Tais, desde América hasta la China, pasando por Japón donde los niños duermen con sus padres hasta los cinco años, es la Occidental la única civilización que promueve la separación temprana de los hijos, las cunas, las habitaciones de bebé, los cucos…Y asím vamos, occidentalizando todo lo que se nos pone por delante.

No hay que dejarse engañar. El feminismo de salón nos ha convencido de que las mujeres hemos de incorporarnos a un mundo productivo habitado y diseñado por hombres, donde los niños no tienen cabida, pero esta no es la realidad del mundo en general. A lo largo y ancho del mundo las mujeres trabajan y probablemente mucho más duro que nosotras, pero siguen porteando a sus hijos, amamantándolos, entre otras cosas porque no existe otra manera de criarlos.

Partos que respeten la fisiología (no sólo la parte mecánica sino sobre todo la parte bioquímica, hormonal), lactancais imnediatas, porteo, teta a demanda. Colgarse al bebé al cuerpo y llevarlo allá donde haga falta, hacerlo partícipe de todas las actividades de “su tribu”, esas son las instrucciones que esta antropóloga nos dejó. Instrucciones para que nosotras, mujeres trabajadoras, defendamos no sólo nuestros derechos, sino también los de nuestros hijos. Porque según Liedloff, el bienestar perdido está en los brazos de mamá.

Desde aquí, nuestro mejor homenaje, es seguir difundiendo todo lo que ella aprendió. Así os dejo aquí la reseña al libro que hacen en Holístika.net

El Concepto del Continuum

Una madre o un padre que sólo se dedica a cuidar de su hijo lo más probable es que se aburra y resulte aburrido para los demás, y no sólo eso, sino que cuide a su hijo de una manera incompleta. Un bebé necesita estar en medio de la vida de una persona activa, manteniendo un constante contacto físico y siendo estimulado por una gran parte de aquellas experiencias de las que el bebé paraticipará en el futuro.

El alimento para sustentar el cuerpo y las caricias para alimentar el alma ni se ofrecen ni se niegan, sino que siempre están disponibles. Ofrecer a un niño más o menos ayuda de la que pide es perjudicial para su desarrollo.

Según Jean Liedloff, el concepto del continuum engloba la idea de que para un adecuado desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos, necesitamos de aquellas experiencias para las que nuestra especie se ha adaptado durante el largo proceso de evolución. Para un bebé, este tipo de experiencias incluyen:

– Contacto físico permanente con la madre, un familiar o cuidador/a desde el nacimiento.
– Dormir en la cama de sus padres hasta que el bebé deje de necesitarlo por sí mismo, lo que ocurre alrededor de los dos años.
– Lactancia materna a demanda, en respuesta a las señales corporales del bebé.
– Estar permanentemente en brazos o en contacto físico con alguna persona hasta que comience la fase de arrastre y gateo, en torno a los seis u ocho meses.
– Contar con cuidadores dispuestos a atender de inmediato las necesidades del bebé sin emitir juicios, mostrar descontento ni invalidar sus necesidades.
– Satisfacer sus expectativas de que es un ser innatamente social y cooperativo, un ser bienvenido y digno.

Una vez reconozcamos plenamente las consecuencias del trato que damos a los bebés, a los niños, unos a otros y a nosotros mismos, y aprendamos a respetar el verdadero carácter de nuestra especie, podremos descubrir con mucha más profundidad nuestro potencial para el bienestar.

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6 Comentarios

  1. maría berrozpe 21 marzo 2011

    Bonito homenaje. Para mí Jean Liedloff ha sido una de las figuras más importantes a la hora de “diseñar” mi maternidad.
    Lo comparto

  2. Ileana 21 marzo 2011

    Sólo no me gusta la palabra “instrucciones”. 😉

  3. Author
    Irene Garcia 22 marzo 2011

    jeje, por eso va entrecomillada. Como todo el mundo anda buscando instrucciones de manejo, pues hala 😛

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