Un buen estado nutricional ayuda a mejorar la fertilidad

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Cada vez son más las parejas que necesitan recurrir a técnicas de reproducción asistida para conseguir un embarazo. El estrés, la contaminación, el tabaquismo o la edad cada vez más avanzada a la que decidimos ser padres son, entre otros, factores fundamentales a la hora de determinar cómo de fácilmente vamos a quedarnos embarazadas. Y aunque hasta hace poco se pensaba que estos factores sólo afectaban a la capacidad de la mujer de concebir un bebé, la realidad es que cada vez más estudios nos hablan de que existen numerosos parámetros que afectan también a la calidad del semen y, por tanto, a la capacidad del hombre de ser padre.

Entre estos factores ocupa un lugar preponderante la alimentación. Las dietas pobres y poco saludables afectan no sólo a las mujeres, sino también a los hombres.

Comer bien es fundamental para estar sano, pero mucho más si nuestra intención es ser padres. Una dieta de mala calidad repercute en todo nuestro organismo y muy especialmente en nuestro sistema endocrino, el encargado de que los embarazos sean posibles.

Nuestros hábitos alimentarios pueden ser importantes a la hora de determinar cuánto nos va a costar conseguir un embarazo y por eso es crucial vigilar nuestra alimentación desde el mismo momento en que decidimos ser padres – aunque lo ideal es, por supuesto, que la alimentación se vigile siempre. Se cree que algunos tóxicos, como los pesticidas organofosforados o plaguicidas que funcionan como disruptores endocrinos  no sólo podrían dificultar que la mujer quede embarazada, sino que disminuirían en algún grado la calidad del semen paterno.

Ser conscientes de que una mala dieta es perjudicial para todo, incluida nuestra capacidad de reproducirnos es el primer paso para ir mejorando nuestras constumbres. Sin agobios, sin exagerar, haciendo listas, etc. Está claro que consumir productos cuanto más naturales mejor, que estén poco procesados, aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres y por supuesto disminuir la ingesta de alimentos precocinados, refrescos, bollería industrial y grasas, va a mejorar no sólo nuestra vida, sino que también puede incidir en las probabilidades de que seamos papás cuanto antes.

Además, tomar las cantidades adecuadas de ciertos nutrientes, como algunas vitaminas, puede prevenir algunos defectos en el futuro bebé. Si estáis pensando en ser padres no dudéis en consultar a un experto en nutrición sobre las mejores dietas para conseguir y llevar un embarazo saludable

Comer alimentos sanos y naturales no te garantiza una paternidad inmediata, pero si te alimentas mal puedes estar contribuyendo a retardar esta posibilidad. No obstante, en estos casos lo recomendable siempre es acudir a un profesional de salud que analice detalladamente cada caso y determine las pautas a seguir y la mejora de hábitos de vida que cada pareja, en concreto, necesita.

 

 

 

Foto | Allengottfried

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