¿Los niños comen demasiada sal?

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Que el exceso de sal es malo para la salud es algo que ya sabemos todos. Los adultos podemos tener problemas relacionados con una ingesta excesiva de sodio como hipertensión o problemas de retención de líquidos, pero además ahora los expertos aseguran que los niños también consumen demasiada sal, lo que puede incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares durante la vida adulta.

Reducir el consumo de sal no pasa únicamente por quitar la sal de las comidas. La realidad, según los científicos, es que el problema no es tanto la cantidad de sal que añadimos a la comida casera como el exceso de sal o concretamente de sodio de la comida preparada. Así, las sopas de sobre, la comida precocinada, los embutidos, las salchichas, las patatas fritas y otros tantos alimentos muy comunes en las dietas infantiles aumentan el contenido en sal superando las recomendaciones máximas de los nutricionistas.

Encontrar tiempo para hacer comida casera no es fácil hoy en día. Los padres tenemos jornadas laborales larguísimas que nos dejan extenuados y al llegar a casa ya no contamos con la familia extendida, de abuelos, tíos, primos, etc. que en otros tiempos colaboraban en la crianza de los hijos. En las familias modernas todo el trabajo recae sobre dos únicos adultos, en muchos casos incluso sólo en uno, y ponerse a cocinar muchas veces ni apetece.

Aunque la idea de recuperar las comidas caseras lo más posible va a mejorar la salud de toda tu familia, aún se puede reducir el consumo de sal un poco a pesar de “tirar” de comida preparada. Lo primero es que dejes de salar tus comidas, por pocas que hagas. Sustituir la sal por otros condimentos, como la hierbas aromáticas no sólo sirve para reducir el consumo de sodio, sino que además mejora la educación del sentido del gusto. Tus hijos te lo agradecerán, se acostumbraran a comidas poco saladas y serán ellos mismos los que rechacen los excesos.

Además, tener un poco de ojo a la hora de comprar comida precocinada también puede ayudarte a reducir algo la cantidad de sal que tus hijos ingieren. Lo importante es comprobar las etiquetas, bajo en sal, bajo en sodio, o sin sal añadida, pueden ser buenos indicios de que el contenido no es tan alto, aún así, comprueba las cantidades de diferentes marcas y escoge la que tenga menos.

Nuestros antepasados que no vivían cerca del mar comían sin sal y la sal no es imprescindible para la vida. El exceso además es perjudicial. Los alimentos no procesados que consumimos tienen por sí mismos las cantidades de sodio suficientes para llevar una vida saludable. Vigila lo que compras.

 

Foto | Larryjh1234

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