
En la antigüedad y aún hoy en muchas partes del mundo, el embarazo, el parto y el postparto son procesos vitales estrictamente femeninos, en los que el hombre no interviene en ningún aspecto.
El ser humano es uno de los pocos mamíferos que paren en compañía. En general las hembras mamíferas tienden a esconderse cuando se acerca el momento del parto, buscando así que los niveles de adrenalina, que son capaces de frenar las contracciones, sean mínimos. Aunque fisiológicamente el parto humano no difiere gran cosa del parto de cualquier otro mamífero, los humanos tenemos la gran ventaja de poder puentear a la naturaleza cuando ésta se tuerce. Los humanos pensamos, esta es nuestra gran ventaja adaptativa. Así nacen las comadres, mujeres que acompañan a otras mujeres durante el proceso de parto. En tiempos antiguos probablemente las comadres eran la propia madre de la mujer de parto o alguna otra madre experimentada del clan. O varias.
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La Organización Mundial de la Salud no deja de recordarnos que, en cuestión de partos, la consigna es intervenir lo menos posible. Las intervenciones rutinarias producen un efecto cascada que termina, en muchísimos países occidentales, con una tasa de cesáreas desorbitada, que incrementa el riesgo de muerte materno-fetal. Ya vimos el otro día cómo se programan los partos y las cesáreas en la Comunidad Autónoma Andaluza, atendiendo no a motivos médicos, sino a motivos de organización o comodidad de los profesionales.
Entre las prácticas que desaconseja la OMS está la de monitorizar contínuamente el ritmo cardíaco fetal, las correas, o como decían en el Sentido de la Vida de los Monty Phyton, la máquina que hace ping. Esta monitorización contínua incrementa el número de cesáreas que se hacen por miedo y no salva vidas. La atención al parto en muchos países occidentales se basa en una medicina defensiva, en la que el médico interviene antes de que sea necesario por desconfianza con el proceso de parto y miedo a las demandas.
Ahora nos llega un nuevo adelanto que permite a los médicos “predecir” antes de que suceda nada que el parto acabará en cesárea, con lo que se “ahorrará” a la mujer estar muchas horas de trabajo de parto “inncesariamente”. La prueba consiste en un test que detecta ácido láctico en el líduido amniótico.
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Una se pasa años diciendo cosas y con mucha probabilidad llega un día en que alguien la llama loca y le dice que no diga más tonterías. Hasta que llega el Instituto de Estadística Andaluz y te proporciona una bonita gráfica para que les pases por las narices la próxima vez que vayan a abrir la boca. Así, sin anestesia ni nada, que es mejor.
Y es que es lo que tiene la transparencia en algunas cosas, que no se dicen porque si se dicen quedan fatal.
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El sábado de madrugada, hora española, en algún lugar al otro lado del Atlántico, vino al mundo Sophie.
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Leo en Bebés y más que la Comunidad Valenciana ha realizado una especie de estadística en la que concluye que del 70% de las mujeres que optan por el parto natural sólo un 20% de ellas consigue un parto no medicalizado, la mayor parte de las veces porque se acaba solicitando la epidural.
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Os dejamos hoy un interesante y extenso vídeo (20 minutos pero muy muy didácticos) que recoge la exposición del Dr. José Ignacio Ruiz de la Hermosa, ginecólogo y homeópata, en la II Jornada Nacional de Salud Integral que bajo el tema “Maternidad: aprender desde el principio” organiza la Fundación PSIME.
El video arranca con una introducción acerca de la homeopatía: en qué se basa y cuál es el método de fabricación del medicamento homeopático y entra a explicar el por qué los médicos homeópatas no consideran este método un placebo. Nos define cómo actúa el medicamento homeopático y cómo su principio es estimular al organismo para conseguir el equilibrio orgánico (salud).
Su charla se centra en su experiencia: su práctica diaria en la preparación al parto de sus pacientes y cómo la homeopatía ayuda y mejora en muchos casos las fases fundamentales del parto: antes, durante y después. Nos ilustra sobre los medicamentos más idóneos en cada momento: qué prescribir frente al miedo, la ansiedad, la prevención de hemorragias o la maduración del cuello uterino antes del parto. Cómo facilitar las contracciones y la dilatación durante el parto y cómo acelerar la recuperación y mejorar el tratamiento de hematomas, cicatrices y hemorragias después del parto.
En resumen ¿qué consigue la homeopatía en la preparación al parto? partos menos traumáticos y más rápidos (a veces espectacularmente rápidos como el de su hermana que, tratada por él con homeopatía, dilató ¡en 45 minutos!) y una recuperación postparto más rápida. Es segura para la madre y el parto (no interfiere en absoluto) y es adecuado en el contexto del Parto Natural.
Esto y mucho más en vivo y en directo en el vídeo.
Fuente | canal pharmaimage.tv