Han vuelto II. Tratamiento y prevención del VRS

Escrito por Irene Garcia el 12/02/2010

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El tratamiento contra el Virus Respiratorio Sincitial, como en todas las infecciones respiratorias producidas por virus, será sintomático: mucha agua y paracetamol para la fiebre. Tu médico te indicará si es necesario el uso de un mucolítico (son bastante ineficaces en niños muy pequeños) o si es necesario utilizar un aerosol, el típico ventolín, para ayudar a que los bronquios se expandan, aunque estos fármacos tampoco son muy útiles en lactantes.

En algún caso es posible que sea necesario administrar algún corticoide, como la estilsona, siempre bajo prescripción médica. Y si tu niño, como la mía, es de los que prefieren repetir la experiencia, puede necesitar un tratamiento de base, budesónida o montelukast, durante unos meses y tal vez un seguimiento especial por un neumólogo.

En cualquier caso, y sobre todo para niños con tendencia a reincidir, lo principal es no angustiarse. Las primeras veces es normal que acudas a urgencias contínuamente, incluso dos veces en un mismo día, ver a tu bebé jadeando como un cachorro de boxer no es como para mantener la calma y aún dudo de que alguna vez se consiga, pero… acudir a urgencias una y otra vez contribuye a veces a empeorar la cosa, primero porque es posible que te miren mal (a tí plín) pero sobre todo, porque muchas de las infecciones por VRS son nosocomiales, o sea, se cogen en el propio hospital, transmitidas por los niños enfermos o por el propio personal médico.

En alguna ocasión el MIR de turno fue a buscar al adjunto de guardia para que él mismo en persona me jurase y perjurase que mi niña respiraba bien, perfecto, eso me retuvo en casa hasta el día siguiente pero no me impidió entrar en pánico la siguiente vez que empezó a toser como una loca.

Lo más importante a la hora de decidir si acudes al hospital o puedes esperar a la consulta normal de su pediatra habitual es observar al niño y comprobar si presenta o no dificultad respiratoria. Aunque con un lactante no es tan fácil, la primera señal de que algo anda mal es la polipnea (o taquipnea, no es necesario que las distingas), si tu bebé, de unos seis meses, respira más de 50 veces por minuto en reposo, o más de 40 si está dormido, sobre todo si no tiene fiebre, eso es que le cuesta respirar. Continuar leyendo

Han vuelto…

Escrito por Irene Garcia el 10/02/2010

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Olvídese de la gripe A. Este otoño-invierno, como en las anteriores temporadas, lo que se lleva es el VRS, que nunca se pasa de moda.

El VRS, siglas de Virus Respiratorio Sincitial, es una causa frecuente de infecciones respiratorias en humanos, responsable de gran cantidad de infecciones respiratorias de vías altas en adultos, recientemente se le ha identificado como una de las causas de neumonitis y neumonía intersticial en personas de la tercera edad. En países templados, como el nuestro, se suele presentar en forma de brotes que ocurren durante los meses de otoño e invierno, durante unos cinco meses al año y su principal importancia radica en el hecho de que afecta principalmente y de forma más severa a lactantes y niños menores de dos años, en los que es responsable del 70-80% de las típicas bronquiolitis que tanto agobian a los papás durante los primeros años de vida.

El virus es altamente contagioso. Se transmite por el aire en las pequeñas gotitas de saliva que se expulsan al hablar, toser o estornudar, pero también puede contagiarse mediante el contacto directo, mano a mano o al tocar los objetos que han estado en contacto con un enfermo. El virus se mantiene en el aire y en los objetos durante varias horas. Ya os podéis imaginar lo fácil que lo tiene el bicho en un colegio lleno de niños con mocos permanentes que intercambian juguetes e incluso kleenex si es necesario (el que tenga niños en edad escolar sabe que los mocos vienen en el pack de material escolar en septiembre y que hasta junio no se pueden devolver).

En estudios longitudinales se ha demostrado que cerca de la mitad de los niños ha tenido una infección por VRS durante su primer año de vida, y casi el 100% ha sufrido la infección al cumplir 2 años. La sintomatología puede comprometer diversas partes del aparato respiratorio (nariz, faringe, laringe, traquea, bronquios, pulmón); un tercio de los infectados desarrolla neumonia, bronquiolitis o crisis obstructivas. Continuar leyendo

Cómo estimular a tu bebé (I). Primer mes de vida

Escrito por Irene Garcia el 26/01/2010

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Hace tiempo adquirí un libro sobre masajes para bebés en el que en el prólogo literalmente decía: toque a su bebé, es bueno para él. El hecho de que una cosa que parece a todas luces obvia e instintiva tenga que ser escrita negro sobre blanco en un libro me pareció escalofriante.

El contacto físico es esencial para el desarrollo del recién nacido y además es lo que él espera de ti. Cógelo en brazos, mécelo, acarícialo y dale todos los besos que puedas. Eso sí, prepárate para recibir todo tipo de advertencias del estilo “no lo cojas que se va a acostumbrar”. Bien, ni caso, los bebés no se acostumbran a estar en contacto con otra persona, al fin y al cabo han estado dentro de ti, en contacto continuo durante nueve meses. Más bien a lo que se acostumbran poco a poco es a andar solos por ahí. Cuando menos te lo esperes tu precioso bebé tratará de escapar cada vez que quieras hacerle un arrumaco, así que aprovecha ahora, que no quiere defenderse. No temas, nadie se malcría porque le quieran bien. El contacto físico continuado además favorece la lactancia materna, sobre todo si se realiza piel con piel, sin ropa de por medio.

La evidencia científica actual nos muestra cada vez con mayor certeza que lo peor que le puede pasar a un bebé, sobre todo si es muy pequeño, es que se le impida el contacto físico con otro ser humano. Principalmente la separación física de la madre, a la que ya conoce por el sonido de su voz y por su olor, puede tener consecuencias a largo plazo nada deseables (lo siento, papis, al principio tu bebé es una cría de humano, no entiende de cultura, la biología manda). El término en inglés es “maternal deprivation” y te animo a que hagas una búsqueda en internet y lo veas por tí misma.

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Bronquiolitis: la eterna pesadilla

Escrito por Mari Cruz Polo el 21/01/2010

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Pesadilla sí. Y quizá una de las que más se repite y más preocupa a los padres en los primeros años de vida de sus hijos. La bronquiolitis, en términos sencillos, es una hinchazón y acumulación de moco en las vías aéreas más pequeñas, los bronquiolos, en los pulmones, por lo general debido a una infección viral. El principal causante de la bronquiolitis es el virus sincicial respiratorio (VSR), aunque también otros virus como el adenovirus, influenza o parainfluenza pueden ser la causa.

La bronquiolitis puede afectar a niños de tan sólo 15 días de vida y se repite con bastante variablilidad hasta que no alcanzan los 2 años. Provoca básicamente dificultad para respirar (sibilancias y tiraje), un aumento en la frecuencia respiratoria (taquipnea) que puede volver al niño irritable y ansioso, y tos sibilante y “forzada”. En casos severos y realmente urgentes, puede provocar en el bebé o el niño un estado cianótico -se vuelven de color azulado-. Al ser una enfermedad con tendencia a repetirse deja en el paciente una hipersensibilidad bronquial que en ocasiones hace que los problemas pulmonares se prolonguen hasta los 5 años.

La homeopatía, un auténtico valor en alza a día de hoy, es ya recomendada por muchos pediatras en el tratamiento de enfermedades infantiles, especialmente en las de repetición como el caso que nos ocupa hoy, la bronquiolitis. En España hay más de 9.000 médicos de diferentes especialidades que prescriben medicamentos homeopáticos de manera frecuente. Y es que los resultados que los medicamentos homeopáticos proporcionan junto a las ventajas que presentan (carecer de efectos secundarios y ser plenamente combinables con otros fármacos) les confieren un valor muy positivo.

En una mesa redonda organizada por la Sociedad de Pediatría del Sureste de España en colaboración con Laboratorios Boiron (celebrada en enero de 2008) se abordaron entre otros temas, las posibilidades de los medicamentos homeopáticos en el tratamiento de la bronquiolitis. El Dr. Jorge Manresa (pediatra y experto en homeopatía), que figuraba entre los ponentes, comenta en una interesante entrevista concedida a Vivir Mejor cuestiones tan interesantes como éstas:

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Tu bebé es muy listo

Escrito por Irene Garcia el 18/01/2010

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El bebé humano nace mucho antes de lo que teóricamente debería. Algunos estudios afirman que, mediante comparaciones inter-especie de tamaño y peso corporal, perímetro cefálico y habilidades motoras básicas de un ser humano adulto, se puede deducir que el embarazo humano debería durar la friolera de 18 meses. Mejor ni pensarlo.

El habernos liberado de este trago conlleva una carga: literalmente tu hijo, que cada día pesa más y no hay manera de que se esté en el cochecito. Si has visto algún documental sobre nuestros primos, los chimpancés, es probable que te hayas dado cuenta de un hecho: las crías de mono son capaces de agarrarse a su madre mediante una sujección de cinco puntos (manos, pies y boca – enganchados al pezón) desde que nacen, lo que les permite no caerse cuando mamá va de rama en rama. Tu hijo tardará meses, bastantes meses, en conseguir esto mismo (y aligerarte un poco, que no viene mal).

Tras el nacimiento el cerebro de tu hijo sólo está preparado para realizar conductas innatas, las que vienen determinadas genéticamente y que en toda lógica le permiten principalmente asegurar su supervivencia. Tu recién nacido sólo posee instintos básicos.

Estos instintos se traducen en conductas reflejas perfectamente distinguibles. Los reflejos del recién nacido, que son característicos, primarios y muy muy rudimentarios irán desapareciendo en su mayoría, paulatinamente, al compás de su desarrollo físico y serán sustituidos por conductas complejas aprendidas muy poco a poco. La presencia o ausencia de este tipo de reflejos en las diferentes etapas del crecimiento servirán además para valorar que su desarrollo neurológico se está produciendo de forma correcta.

La valoración se realiza basándose en estudios estadísticos, lo que quiere decir que en general, tu hijo tiene el 50% de posibilidades de alcanzar cualquier hito antes que los demás niños, pero también tiene el 50% de posibilidades de alcanzarlo después. Recuerda una cosa, esta valoración ha de hacerla un profesional; las madres tenemos tendencia a ponernos nerviosas cuando vemos que nuestro segundo hijo pasa olímpicamente de gatear a una edad en la que el mayor ya casi andaba. Los padres también, pero lo disimulan mejor. Intenta no angustiarte aunque, creéme, no es fácil. (Ya, ya, te has prometido a ti misma que jamás compararás a tu hijo con el de tu prima, tu hermana, la vecina del quinto o el del frutero. Seguramente también te has prometido a ti misma que no hablarás jamás de cacas. Romperás las dos promesas. No pasa nada).

Acuérdate sobre todo de que cada persona es un mundo, tu hijo tiene derecho a madurar a su ritmo. Y de verás que tu bebé es muy listo. Y más que va a ser.

Que no os separen

Escrito por Irene Garcia el 16/01/2010

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Dice Michel Odent que uno de los rituales más comunes, más antiguos y más universales en relación a la maternidad es la separación madre-bebé inmediatamente después del parto. Según el ginecólogo francés todas las culturas tienen o han tenido mitos relacionados con los primeros momentos de vida, desde la prohibición de que la madre mire a los ojos del bebé por temor a que le robe el alma, hasta la típica frase de abuela de que la culpa de que el niño esté amarillo no es de la bilirrubina, sino de los calostros.

Nada más lejos de la realidad, claro. El inicio precoz de la lactancia, el contacto inmediato tras el nacimiento,  favorece lo que en etología se denomina impronta, esto es, el establecimiento primero y primordial del vínculo madre-bebé, que será decisivo en todas las demás fases de la crianza y durante la vida, ya que es la base de las relaciones sociales que ese bebé establecerá posteriormente como niño y más tarde como adulto. Por no hablar de los beneficios del calostro, el oro líquido, esa primera leche transparente amarillenta plagada de anticuerpos que protegerán al bebé de multiples infecciones en sus primeros pasos por el mundo, justo en el momento en que más vulnerable es.

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