
Te quedas embarazada y lo primero (después de superar el susto inicial) es empezar a preguntar e indagar sobre todo lo relacionado con el embarazo y el parto. Amigas, familia, internet, libros, libros y más libros…cuando yo me quedé embarazada de Ana mi primer regalo fue un libro, bastante malo, por lo que no lo voy a mencionar.
Lo de que el libro era malo lo supe mucho después, concretamente después del parto, con lo que ya os podéis imaginar lo mucho que me ayudó. Sobre el embarazo y el parto se han escrito más libros que sobre tragedias románticas (y ya es decir) pero no todos son iguales. La triste realidad es que la mayor parte de la información fácilmente accesible para una embarazada no cuestiona en ningún momento el estado actual de las cosas. Y el estado actual de las cosas no es que sea como para ponerse a cantar.
Continuar leyendo

Este año la cosa está complicada. Con las niñas sin colegio, danzando por la casa y sin querer ni de guasa irse con los abuelos (que no tienen piscina) las negociaciones se vuelven arduas, casi discusiones. Y es que si un niño dice se empeña en decir que no es imposible obligarle a hacer nada. Sin el recurso fácil de las amenazas o los castigos – no me gusta hacerlas, aunque a veces se me escapen, jamás las cumplo – el rollo de “tu comportamiento tiene consecuencias” estaría bien, si ellas tuvieran la capacidad de entenderlo a priori, cosa que dudo.
Como digo la cosa está muy mal y hasta me estoy planteando el uso de fichitas estilo supernanny, aunque también dudo de que sean útiles, al menos en el caso de mis hijas. Por fortuna son obcecadas y expresan sus preferencias de maravilla. Con un poco de suerte en cuanto que aprendan a ser algo flexibles su tozudez y sus estupendas dotes de comunicación les vendrán bien en la vida. Espero. Soy capaz de entender perfectamente que un niño de seis años prefiera estar con su mami en la pisci que con los abus metido dentro de casa.
Ahora sólo me falta que entiendan que mami de vez en cuando tiene que hacer otras cosas que no son estar en la pisci – obviamente yo también lo preferiría y de mayor quiero ser mujer florero. Ponerme en su pellejo en este caso no es tan difícil, sólo tengo que conseguir que no se me olvide mientras les estoy echando la charla. El teletrabajo es una gran opción para la conciliación, también en verano, pero a ratos no es sencillo.
Continuar leyendo

Ha llegado el buen tiempo y con él las excursiones y por supuesto las ansiadas vacaciones. Salir al aire libre, pasear por el campo, ir a la playa, es esencial para nuestra salud, para la física y para la emocional. Desconectar en estos tiempos que corren casi debería estar prescrito por la seguridad social. Playa o montaña, turismo rural o urbano, viajar enriquece, aporta experiencias y es bueno para la educación de nuestros niños.
Pero algunos no disfrutan tanto. Cuando era pequeña me mareaba en el coche, más tarde también descubrí que me mareaba en el tren y por supuesto en el autobús de las excursiones escolares. Un rollo, una de las cosas más divertidas y más aprovechables de viajar es el viaje en sí, el camino. Pero si te mareas no disfrutas.
Continuar leyendo

Catarros, infecciones respiratorias leves, bronquitis… si alguien se creía que con la llegada del verano los pequeños se iban a librar de los mocos es porque no tiene pequeños en edad escolar (o en guarderías). La llegada del calor disminuye bastante las enfermedades del aparato respiratorio, pero los mocos, las toses y las anginas aparentemente vienen con el pack de material escolar en septiembre y no se sueltan hasta que no acaba el curso. Y no sólo eso, sino que tienen la manía de contagiarse por todas partes, desde que soy madre no gano para kleenex, para mis hijos y para mí.
Continuar leyendo

Las madres se juntan. En los parques, a las puertas de los colegios, en los cumples, en el Mac Donald’s,… incluso en cenas de Navidad (guiño a las mamis del cole de Ana, sobre todo a las que no vinieron), las madres nos juntamos mucho más que los padres. Será cultural o genético y las feministas pueden lanzárseme al cuello por el topicazo, pero las mujeres se juntan. Se juntan y hablan.
Repitiendo probablemente un comportamiento heredado de nuestras antepasadas, las mujeres mantenemos relaciones con otras mujeres basadas básicamente en la conversación. Y cuando eres madre, la conversación versa sobre cachorros, como no podía ser de otra forma. Incluso en las cenas de Navidad que se alargan hasta las cinco de la mañana.
Como dice el proverbio africano “para criar un niño se necesita una tribu entera” pero las “tribus de madres” que crían juntas en Occidente ya no se llevan. La maternidad se ha convertido en un acto solitario, prácticamente circunscrito a la intimidad de unos hogares cada vez menos poblados que la transforman en muchas ocasiones, en una carga. La soledad no es buena consejera (aunque a veces sea mejor que algunos consejos) y no hay escena más típica que el marido que llega a casa cansado de trabajar y se encuentra a su anteriormente bella esposa hecha unos zorros y maldiciendo en lenguaje-bebé.
Continuar leyendo

Si durante el invierno la homeopatía puede ser tu gran aliada para tratar las afecciones estacionales leves de tus hijos, como las infecciones respiratorias (muy comunes en épocas frías, sobre todo en niños que asisten a colegios o guarderías) durante la primavera y el verano también puedes encontrar medicamentos homeopáticos que os ayuden, a ti y a tus peques, a lidiar con las molestias que acompañan al buen tiempo.
Alergias, quemaduras solares, picaduras de insectos y los consabidos golpes y coscorrones (aunque estos se mantienen a lo largo de todo el año) son las afecciones más comunes asociadas a las estaciones cálidas que pueden tratarse con medicamentos homeopáticos de forma sencilla y rápida. Por no hablar de los dientes, que salen cuando menos bien nos viene y molestan un montón a los reyes de la casa (la culturilla popular asegura que con el calor echar los dientes es mucho peor ¿verdad?).
Continuar leyendo