¿Se están banalizando los peligros del cannabis?

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Para las que lleváis con nosotros desde nuestros inicios, por aquel 2010, probablemente las cosas han cambiado mucho. Vuestros tiernos bebés van camino de convertirse en adolescentes enormes, con ideas propias y las preocupaciones son otras ¿verdad?

El sexo, las drogas,…,los padres de adolescentes tenemos los mismos miedos que tenían los nuestros, aunque ahora tal vez, con tanta red social, el miedo sea mayor y a lo mejor incluso hasta más fundamentado.

Las drogas ocupan sin duda uno de los primeros puestos en el ranking de temas que no nos dejan dormir. Nuestra generación ha tenido una relación con las drogas bastante ambigua: por un lado, los que crecimos en los 80 fuimos testigos del drama de las drogas “duras” como la heroína, pero también vivimos en una época en la que otro tipo de estupefacientes han estado muy aceptados socialmente. Nos referimos sobre todo a los “porros”.

El consumo de cannabis sigue estando bastante extendido en España, aunque según el Ministerio de Sanidad en el año 2014 se alcanzaron mínimos históricos en el consumo de casi todas las drogas, incluyendo la marihuana o el hachis. Así, en la encuesta realizada ese año, sólo el 9,2% de los encuestados (en una franja de edad de entre los 15 y los 64 años) declararon haber fumado cannabis en el último año, con mayor incidencia entre los varones de 18 a 34 años de edad.

Sin embargo, y según esta misma encuesta, 7 de cada 10 consumidores que señalaban como muy importante la legalización de esta droga realizaban un consumo problemático de la sustancia (no esporádico y con síntomas de adicción).

Los expertos aseguran que banalizar el consumo de este tipo de drogas blandas puede ser contraproducente. Algunos estudios relacionan el consumo de cannabis con ciertas enfermedades mentales, como la psicósis. Si bien la relación causal no puede ser firmemente corroborada (es posible que alguien con problemas psicóticos consuma cannabis debido a esos problemas además de que el cannabis aumente el riesgo de padecer la enfermedad), sí se han encontrado riesgos aumentados para poblaciones con cierta predisposición genética.

Hablar con nuestros hijos sobre drogas es imprescindible para evitar que caigan en consumos problemáticos que afecten a su vida, a sus relaciones y también a su salud mental. Como siempre, con toda la honestidad posible.

Foto | Oneras

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