Oxitocina para cambiar el mundo

maternidad

Yo antes, de jovencita, era capaz de hacer chistes muy negros. Ahora ya no.

El día 11 de marzo de 2004 yo ya estaba embarazada de Ana, aunque era tan reciente que no lo sabía. Me pasé la siguiente semana llorando, sin parar. La maternidad me ha convertido en una persona más empática y hoy soy incapaz de ver noticias relacionadas con niños sin que se me pongan los pelos de punta. Pobres niños, pobres madres.

El altruismo humano comienza a detectarse a los 18 meses de vida, la misma edad a la que se aprecia el comportamiento colaborativo en chimpancés y curiosamente edad en la que el bebé empieza a tener consciencia de su propia individualidad, de su propio yo, de que él es un ser distinto a su madre. ¿Será entonces que el ser humano es altruista por naturaleza, en lugar de ese ser egoísta e individualista que nos presentan los libros y las noticias de actualidad?

Trabajar en beneficio del grupo ha sido una de las claves de la supervivencia del ser humano. Un mamífero que necesita la carne para el desarrollo de un cerebro gigantesco, sin uñas, ni pelo que lo proteja del frío, sin garras ni dientes, que no corre mucho ni es excesivamente ágil a la hora de trepar a los árboles, un carnívoro mediocre, el ser humano hubiera estado condenado a una vida como carroñero si no hubiera sido por su facilidad para comunicarse y vincularse con su grupo.

Paradójicamente debe ser la oxitocina, la hormona del amor, la que permitió al ser humano convertirse en el mayor depredador de la historia de la tierra. La oxitocina, la hormona de la maternidad por excelencia, es la que promueve los vínculos intragrupales, la que permite la colaboración con el resto de los seres humanos, la que te vincula con tu hijo, con tu pareja y con tus amigos. La oxitocina es capaz de cambiar los comportamientos de mamíferos vírgenes, tanto machos como hembras, a cuidar de su prole o de la prole de otros. La oxitocina, capaz de generar vínculos incluso a través de las redes sociales.

En un día como hoy, en la que el terremoto de Japón puede producir un tsunami que arrase con islas enteras del Pacífico recuerdo como las catástrofes acercan a los hombres. Y estoy segura de un par de cosas: que el ser humano es muy capaz de olvidarse de su individualidad y trabajar para el bien común y que la maternidad, como fuente inagotable de oxitocina, une a las madres de todo el planeta mediante hilos invisibles. Por eso creo que las madres podemos cambiar el mundo. Y podemos hacerlo a “golpe” de caricias, de besos.

Recuerdos en el día de hoy para todos aquellos que sufren tanto la estupidez humana como la devastación producida por una naturaleza que no mira a quién se lleva por delante. Y recordar también que cuando se produce una catástrofe de este calibre siempre son los pobres los más afectados. Siguiendo las noticias desde ya, espero que la cosa no sea tan terrible como la están pintando, pero tengo miedo.

Foto | rahego

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14 Comentarios

  1. maria berrozpe 11 marzo 2011

    A mi me pasó lo mismo: desde que soy madre soy incapaz de permanecer impasible a un montón de información que me llega por todos los lados. Sobretodo lo que afecte a los niños me trae por el camino de la amargura. Pero no sólo eso. Yo era la solitria número uno, la casi antisocial, y ahora he descubierto toda una tendencia a la sociabilidad absolutamente escondida (o inexistente) en mí. Me pregunto que es lo que ha cambiado en mi cuerpo: tengo más oxitocina o más receptores para la oxitocina??????

  2. Author
    Irene Garcia 11 marzo 2011

    Las dos cosas? :)La retroalimentación positiva mola, jeje

  3. Cristina 12 marzo 2011

    Muy interesante tu reflexión. Tenemos que aprovechar la oxitocina y darle un buen uso, antes de que nos la quiten toda para hacer goteros y provocar más partos medicalizados…

  4. Ramón Soler Romero 13 marzo 2011

    Buena reflexión, Irene.
    Este mundo necesita más oxitocina. Necesitamos nacer con ese subidón de oxitocina natural.

    Por cierto, estaba viendo la foto con Adriana y le ha gustado que el niño le estaba dando un beso a su mamá.

  5. Author
    Irene Garcia 14 marzo 2011

    🙂
    Yo soy muy fan de la oxitocina natural xD

  6. Ileana 17 marzo 2011

    Bueno, es que como vivimos en la era científica, mola mucho hablar de la “oxitocina”. Ya sabes que yo también soy fan número uno 😉

    Pero en realidad, de lo que estamos hablando es del amor.

    La oxitocina es, se me acaba de ocurrir, la dimensión bioquímica del amor. 🙂

    Y por eso, el amor maternal nos cura, nos hace mejores e incapaces de ver el telediario!!! Eso es crecimiento espiritual!!! ;-P

    Besos!!!

  7. Author
    Irene Garcia 17 marzo 2011

    Jeje, Ile, es que no puedo evitar la tendencia a reducirlo todo a la bioquímica. Tengo por ahí todavía un montón de artículos sobre como la oxitocina indice en todas las partes del cuerpo, incluyendo el corazón…..me pongo en plan filosófico, Ile, el problema de la humanidad es que al perder la oxitocina hemos perdido el amor propio, así nos va. Ahí te lo dejo 😛

    Besotes.

  8. Ileana 17 marzo 2011

    Sí, yo estoy de acuerdo contigo!!!

    Y me encanta la metáfora que puede establecerse entre la oxitocina y el amor (propio y al otro, es el mismo).

    Para mí la bioquímica y la mente son solo dos dimensiones del mismo fenómeno. Da igual en cuál la mires. Tú la miras en la oxitocina, y el análisis es absolutamente válido.

    Claro que la oxitocina incide en el cuerpo entero, igual que el amor 😉 El desamor (propio, consecuencia del desamor que recibimos y causa del desamor que brindaremos)se expresa en forma de coraza, de rigidez y de enfermedad en todas las partes del cuerpo. 😉

    Por cierto, me has inspirado el post de hoy!!! El guiño está en el enlace de la palabra “oxitocina”.

    Besos!!!

  9. Jordi 22 marzo 2011

    Alguno de vosotros habeis tomado oxitocina en spray???

  10. Author
    Irene Garcia 23 marzo 2011

    Pues no…es que yo tengo mis propias dósis endógenas de producción constante…vaya, que de momento no la he necesitado, jeje. ¿Qué tal te va?

  11. andy ar 29 abril 2011

    DE DONDE SACAS QUE SOMOS DEPREDADOR POR LA OXITOCINA? ESA HORMONA ES PA CABRITOS

    DEBEN PASAR LOS BROCAS POR EL LABORATORIO Y MEDIR SU OXITOCINA Y SEGURO QUE SON MAS ALTOS AL DE UN HOMBRE QUE PEGA A MUJERES

    NUNCA HE VISTO UN LEON MATANDO OTRO LEON ,PERO SI HE VISTO AL LEON DOMINANTE MATAR LOS BEBES DE OTRO LEON DEBIL Y TOMANDO SU POSICION,APARTE CREO QUE EL LEON PA COMER NO MATARIA A UNA HIENA ,MATA AL MAS DEBIL DE LA MANADA DE CEBRAS ,POR EJEMPLO, A LA CRIA O AL VIEJO AL MAS DEBIL POR ALLI SE COMIENZA

    ESO DE HORMONA DEL AMOR ESTA A UN PASO PA SER UN “GRAN” VARON JAJAJA

  12. Author
    Irene Garcia 29 abril 2011

    Hola. No entiendo muy bien tu comentario. Para el ser humano es muy difícil cazar si no es en grupo. La oxitocina es la hormona que permite formar grupos vinculados, con intereses comunes y solidarios (que trabajan para el grupo además de para el beneficio individual). Seguramente es la oxitocina también la que en tiempos remotos permitía que el grupo cuidase a los viejos, que ya no eran útiles físicamente, en lugar de abandonarlos por ahí y eso también facilitó la transmisión de los conocimientos que se requieren para fabricar armas, por ejemplo. El ser humano es un animal gregario y la oxitocina juega un papel fundamental en esto. El ser humano ha llegado hasta lo que es (el gran depredador) porque forma grupos cohexionados (condición necesaria). Si no, probablemente seguiríamos siendo carroñeros, como las hienas.

  13. desamor 26 agosto 2011

    Muy interesante lo que publicas en tu blog , me encanta leerlo.

  14. MOVIMIENTO OXITOCINA 3 marzo 2012

    Inspirador!!
    Besos

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