Mujeres

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Mucho se habla en Occidente de feminismo, conciliación, corresponsabilidad…mucho, tal vez demasiado, o demasiado alegremente.

Si hay algo de lo que peca el feminismo occidental es de que teoriza casi siempre desde una posición de privilegio. Es muy normal, si no tienes la barriga llena las opciones para filosofar son escasas, bastante tienes ya con intentar día a día buscarte el sustento, así que las que teorizamos estamos bien comidas. El feminismo occidental suele ser por tanto excesivamente burgués y en general, las teorías se sustentan en la base de la mujer profesional, con una carrera por delante y pocas dificultades, en valor absoluto. Está bastante claro que cuanto más baja es tu posición en la escala social – y no sólo en el plano económico – menores son tus posibilidades de elegiir.

Se olvida pues el feminismo de montones de mujeres que trabajan en el mundo rural o en trabajos de muy baja categoría y a las que el concepto “carrera profesional” les debe, con perdón, dar un montón de risa. La mayoría de las mujeres del mundo no tienen ni tendrán una carrera profesional de la que ocuparse. En el remoto caso en el que tengan un trabajo por cuenta ajena remunerado éste será únicamente un medio para subsistir.

Tener una carrera profesional es estupendo y ser independiente económicamente es imprescindible y estoy completamente de acuerdo con todas aquellas iniciativas que apoyan la educación femenina y la incorporación de la mujer a puestos de responsabilidad que la equiparen con el hombre. Pero yo no me olvido de que, partiendo del subsuelo de la pirámide social, esto es un imposible a corto plazo y de momento, las mujeres que ocupan altos cargos y las profesionales con trabajos creativos e interesantes son escasas, muy escasas a nivel global y además en general han logrado llegar hasta donde están pagando el precio (seguramente con gusto, todas las elecciones son respetables) de masculinizarse.

Yo no quiero una sociedad masculinizada. Ya tenemos una sociedad masculinizada. La realidad incontestable es que la gran mayoría de mujeres del mundo lo que sí que son es Madres. Y mejor para nosotros, porque si dejan de serlo no habrá sociedad que mejorar.

Tomar conciencia de tu propio género debe darte la capacidad de asumir como primer principio que Las Madres son imprescindibles, seas madre o no, vayas o no vayas a serlo. Emponderar la maternidad, darle el valor que se merece, tiene como primer efecto mujeres que cuidan de su sexualidad y por tanto tienen menos, muchos menos hijos, por elección propia. Los justos. Los que pueden cuidar.

Emponderar a las madres, proteger la maternidad produce mujeres conscientes, conocedoras de su cuerpo y sobre todo asertivas, mujeres que aprenden a decir No y a luchar por sus derechos. Las que hemos elegido el camino de la maternidad consciente lo tenemos claro, pero además ahí está el ejemplo de los países nórdicos, en los que – a pesar de que las tasas de feminicidios son muy altas – la violencia de género se denuncia hasta el punto de abolir la prostitución. La Trilogía Millenium, que aquí no ha pasado de ser un bestseller entretenidillo, causó espanto en su país de origen, dónde la violencia de género ya no es un asunto normalizado y asumido como consustancial al ser humano, sino una lacra que hay que denunciar y erradicar.

Un femnismo que olvida a las madres no va a ser nunca efectivo, como mucho será funcional a lo que ya existe. Muchos de los logros del feminismo actual se han permitido porque son útiles al sistema productivo. Pero para cambiar el mundo hay que atacar la base. La protección de la maternidad en todos los aspectos, junto con una precisa educación sexual, realista, que no pretenda que las mujeres se comporten sexualmente como hombres, es la base para liberar a las mujeres.

Os dejo un texto de Unicef que cuenta la realidad de las mujeres del mundo a través de un caso concreto. Madre a los 11 años en un país que se muere de hambre. Los miedos y las esperanzas de una madre en Kenia. Esa es la realidad que el feminismo tiene que cambiar.

Nathan Laurel

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3 Comentarios

  1. Verónica Hodar Canales de la Cerda 19 Agosto 2011

    Hola, felicitaciones por la página!!!!

    Queremos contarles que hemos desarrollado un programa de Estimulación de Comunicación Vincular Madre e Hijo a partir del trabajo sensorial y de la expreción corporal.

    Nos gustaría mucho que nos ayudaran a difundirlo para que más mamás (o papás) pudieran enriquecer y fortalecer el vínculo afectivo con sus hijos.

  2. Verónica Hodar Canales de la Cerda 19 Agosto 2011

    Perdón , olvidé despedirme y agradecer el espacio.

    Quedo atenta a sus impresiones,

    Verónica Hodar Canales de la Cerda

  3. Natalia Cherta 30 Agosto 2011

    Si, es cierto…..estoy de acuerdo con el artículo pero lidiamos con otros problemas como la conciliación. Aún el colectivo masculino no actúa dentro del ambito de la infancia al 50% de responsabilidad, aunque afortunadamente ya se van viendo muchos casos que superan incluso esa cifra. Me gustaría enseñaros un vídeo y que reflexionemos un poco sobre eso y sobre las empresas familiarmente responsables que conozcamos, si es que conocemos alguna!
    http://www.youtube.com/watch?v=Ezna8GElaEw

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