Madres

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La mitad de la población mundial somos o seremos madres. La otra mitad son nuestros hijos.

Algo tan obvio como que sin madres no existe futuro para la especie y aún parece que hay que recordarlo. La maternidad es dificil de describir, con muchos matices, uno por cada madre, a pesar de todo suele convertirse en una de las experiencias vitales más importantes, si no la que más. Nace un niño y nace una madre y ambos crecen a la vez, si ambos están dispuestos a hacerlo.

Maternar es instintivo, sí, por mucho que el feminismo reniegue de los instintos, transcender a la biología es imposible. Es una sensación de vacío en los brazos cuando alguien se lleva a tu bebé, esa zozobra la primera vez que lo dejas con un extraño, el despertarse de noche para comprobar que respira, la necesidad de acunar y mecer, el pegar la nariz a su coronilla e inhalar aire, acercarlo a tu pecho, acariciar las manos, maravillarse contemplando las uñas…

La maternidad en estos tiempos es una actividad silenciosa, solitaria y en muchos casos triste por estos motivos. Y así, en nuestra necesidad de vivir, hablar, compartir y reirnos, es como la sociedad nos empuja a abandonar el instinto, porque nadie es capaz de saber qué es más fuerte, si la necesidad de sobrevivir uno mismo o la necesidad de proteger a los hijos. Y así llegan las culpas, los resentimientos y las divisiones.

Pero si has tenido un hijo sabes que no hay nada más hermoso que verlo dormido, respirando tranquilo y regalando sonrisas espontáneas, sorprendentes, que te hacen agua los ojos y te llenan de calor.

El colectivo de fotoperiodistas RUIDO PHOTO concede anualmente el premio 7.7. Y hoy os quiero traer el primer trabajo: Madres. Una colección de fotos de mujeres, madres, hijas y alguna nieta. Inquitantes, sombrías, para mí reflejan esa parte de la maternidad que la sociedad quiere que prevalezca, la de la soledad y el miedo. Nada más lejos de la realidad. Echadles un ojo y decidme si no se respira mejor en alguna quedada de madre teteras.

Hoy una de las necesidades más importantes es sacar la maternidad a la calle, devolverle el espacio público que se merece. Este es el primer paso para la revolución. Porque a los hijso se los ama como a nada en este mundo, incondicional y eternamente. Y amar es alegrarse.

Vía | Periodismo Humano

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