Las familias en la Red

familias en red

Las “nuevas tecnologías” han dejado de pertenecer al futuro o ser algo novedoso y raro que poca gente conoce para pasar a instalarse en nuestras vidas de forma cotidiana. Casi todo el mundo tiene Internet, FaceBook, por ejemplo, tiene más habitantes que China y quien más quien menos tiene un móvil con una cuenta en Instagram en la que comparte fotografías de todo lo que come. Internet y las redes sociales han llegado para quedarse y compartir sucesos del día a día de uno mismo, de modo que también son parte de los hábitos de muchas familias.

Una investigación llevada a cabo por OnePoll para Sam el Bombero revela que “el 86% de los padres españoles comparte contenidos sobre sus hijos en Internet al menos una vez al día”. La muestra se ha obtenido preguntando a 750 padres de preescolares en Alemania, Francia, Italia y España (un total de 3.000 encuestados), y “el 61% de los padres encuestados afirman que lo hace porque se sienten orgullosos de sus hijos“, lo cual es una preciosa noticia.

Compartir contenido íntimo se ha convertido en algo habitual, hemos perdido el pudor y está bien no sentir vergüenza, pero cuando compartimos contenido relacionado con nuestros hijos hemos de tener algunas precauciones:

1. Cuando vayas a publicar algo en Internet recuerda que se queda ahí para siempre. Es poco probable que tus hijos lean acerca de sus “costumbres” alimentarias (o de cualquier otro tipo) de cuando eran bebés dentro de diez años, por eso antes de escribir cualquier cosas piensa qué podría pasar.
2. Recuerda también que todo el contenido que se comparte en Internet es accesible a gran cantidad de gente que puede copiarlo, distorsionarlo o modificarlo y después redistribuirlo. Esto es especialmente delicado con las fotos. Cuando uno sube una foto a Internet o manda una foto por WhatsApp pierde inmediatamente el control de esa foto.
3. Si subes fotos de tus hijos procura que no exista ningún indicador – nombres de calles, sitios muy reconocibles, logos de colegios en las camisetas, etc. – que permita identificarlos o saber donde viven.
4. La mayor parte de las redes sociales tienen opciones de privacidad que permiten restringir el acceso a tus contenidos al público en general. Instagram o Twitter tienen la opción del “candado”, y en FaceBook se pueden hacer listas personalizadas de acceso restringido (por ejemplo una lista en la que sólo, sólo estén los abuelos, los tíos y tus amigos más íntimos), mientras que Flickr permite incluso hacer pases privados con caducidad.
5. Por supuesto, el contenido que se publique no tiene que atentar contra la integridad de los menores.

Compartir las hazañas de nuestros retoños es bonito, simplemente hay que hacerlo con un poco de cuidado.

Foto | Lupuca

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