Habiba y Alma. El abrazo más esperado

Habiba y alma

Habiba y Alma ya están juntas. La Comunidad de Madrid y el Insstituto Madrileño del Menor y la Familia rectifican su decisión – basándose en un supuesto cambio de actitud de la madre, ja – y devuelven a Alma a los brazos y al pecho de su mamá. De dónde nunca, jamás, debió salir.

Habiba ha sido estos días el ejemplo de una crianza diferente, de esa que muchas de nosotras practicamos, esa que implica cuerpo, leche, abrazos y que destierra de nuestras familias los biberones, las hamacas, las cunas con barrotes, los carritos carísimos y los libros para dormir bebés que, no sé si nos hará más libres – yo al menos sí me siento así – pero sí que nos hace más ricas. Y es que ser una madre amorosa es gratis y por eso, entre otras cosas, no interesa. Ese tipo de crianza con la que se consiguen más fácilmente individuos bien vinculados, libres de violencia y por tanto más seguros y más libres. La que nace del instinto, más que de la racionalización. La que crece desde el cuerpo, sin necesidad de ser construída por la mente.

Poco queda ya por decir que no hayan dicho otros blogs, simplemente expresar la alegría. Una alegría inmensa, además de una pizca de asombro, la que te queda después de comprobar el poder de la unión, la fuerza de la gente, la capacidad que las personas aún tenemos de cambiar el mundo y librarlo de injusticias y esa enorme, enorme maravilla que son las redes sociales en internet.

Desde aquel gran éxito de las redes de madres en norteamérica que fue el caso Motrin, en el que una empresa farmecéutica tuvo que retirar una campaña publicitaria que asociaba los portabebés con un dolor de espalda que hacía imprescindible tomar ibuprofeno; hasta Habiba no ha pasado tanto tiempo. Tan sólo unos pocos años nos separan y ya es palpable que el cambio está aquí.

Como dice un gran amigo mío que se dedica a esto ahora las empresas, las instituciones, no sólo tienen la obligación de parecer honestas, tienen que serlo y sobre todo, tienen que estar al día. Porque si no lo hacen, alguien lo verá.

Desde aquí felicito a Habiba, a Alma y a todos aquellos que han colaborado para lograr este gran final feliz y os animo a que no lo dejéis. Desde aquí también le doy la bievenenida a la Comunidad de Madrid y en especial al Instituto del Menor al 2.0. Nosotros somos los clientes, somos las instituciones, somos el estado.

Y tenemos mucho que decir.

Felicidades a todos.

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