El masaje incrementa la oxitocina

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Los seres humanos somos animales sociales, gregarios, que no podemos sobrevivir sin enfermar en soledad. La soledad, la falta de interacciones sociales, es percibida por el cerebro de la misma forma en que se percibe el dolor físico: como una amenaza para la vida. Los seres humanos necesitamos formar vínculos y para ello la naturaleza nos dotó de innumerables métodos, entre los que se encuentra por supuesto la palabra.

Cada vez más estudios corroboran que la oxitocina es el neurotransmisor principal en los mecanismos de formación de vínculos, no sólo entre madre e hijo o entre amantes o amigos sino en realidad con toda la gente de nuestro entorno, incluidos aquellos con los que sólo tenemos contacto a través de internet o las redes sociales. La oxitocina siempre está presente, pero sobre todo está presente en las relaciones que incluyen contacto físico.

Un estudio publicado en diciembre de 2012 demuestra que el masaje incrementa la concentración de oxitocina. Existían ya otros estudios que asociaban las caricias al incremento en la producción de oxitocina endógena. El contacto físico favorece los vínculos y los vínculos mejoran la salud.

Algo que saben muy bien los bonobos y que nosotros, los humanos, deberíamos reaprender. Resulta bastante escalofriante encontrarse con libros de masaje infantil en cuyas primeras páginas ha de decirse “toque usted a su hijo, es bueno para él”. Los abrazos, las caricias, los besos o darse la mano mejora la salud, no sólo del que los recibe, sino también del que los da. Y ahora de lo único que hay que cuidarse es de no encariñarse mucho con el fisioterapeuta.

Dejo aquí el estudio para el que guste de estas cosas, aunque la verdad, para mí son de cajón.

El roce hace el cariño. Y el cariño hace que que quieras tocar. Retroalimentación positiva que lo llaman. Todo es ganancia.

Foto | Ms Logic

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