Detectan una bacteria que influye en la enfermedad celíaca

trigo

Existen cada vez más estudios que relacionan la microflora intestinal humana con la predisposición a padecer ciertas enfermedades. En nuestro organismo millones de bacterias viven con nosotros, a veces creando patologías, pero en la mayoría de los casos contribuyendo a realizar alguna función biológica: nos ayudan a digerir alimentos, producen vitaminas y evitan que bacterias patógenas nos enfermen con más frecuencia, acompañándonos en una relación simbiótica que nos permite, literalmente, seguir vivos.

Los seres humanos nacemos estériles, puesto que el útero prácticamente lo es. La microbiota normal se obtiene principalmente durante el nacimiento y después en las primeras etapas de la vida, a través del contacto primero con el canal de parto vaginal y después por el contacto piel con piel con la madre y también mediante la lactancia materna. Los niños nacidos por cesárea o alimentados con sucedáneos de leche materna tienen una microbiota diferente a los nacidos en partos vaginales o que toman pecho. Las bacterias van colonizando piel y mucosas, vías respiratorias y tracto gastrointestinal y allí ocupan nichos ecológicos realizando funciones vitales para nosotros.

La microflora de un ser humano sano puede diferir de la de una persona enferma. Y esto es lo que han descubierto investigadores españoles en relación a la enfermedad celíaca.

La celiaquía es una enfermedad en la que el sistema inmune de los pacientes reacciona a una proteína del trigo y otros cereales: el gluten. Las proteínas suelen ser las principales causantes de reacciones alérgicas, sobre todo si son muy grandes. El sistema inmune las detecta como compuestos extraños y activa una cascada de reacciones que en el caso de los celíacos pueden afectar a las células del intestino.

Ahora un grupo de investigadores que comenzó su trabajo en la Universidad de León acaba de descubrir una bacteria presente en los enfermos celíacos que rompe el gluten provocando que aumente su toxicidad en estas personas. Las personas no afectadas sin embargo, poseen en su tracto intestinal otras bacterias que degradan el gluten de forma distinta, de modo que que su toxicidad baja y la respuesta inflamatoria no se produce.

El objetivo ahora sería encontrar la forma de establecer comunidades bacterianas en enfermos celíacos que desplazaran a las bacterias causantes del problema y ayudaran a detoxificar en sistema digestivo, aunque queda mucho por hacer hasta dar con la forma de implementar este tratamiento.

Una esperanza que también puede mejorarse con la concienciación sobre el tipo de parto y de alimentación de los niños y su influencia sobre la microflora.

Foto | infomastern

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