Conciliar es posible

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Acabársete la baja maternal y que se te descuelgue de golpe todo el feminismo de la igualdad es todo uno. Eso si no te ha ocurrido ya antes, justo en el parto o durante la lactancia. La maternidad en la sociedad occidental se convierte en una lucha interior entre la tragedia que supone quedarse en casa, aislada del mundo y marginada de los asuntos importantes, y el poder de las hormonas, que, si te dejas, te transforman en una loba – en mi caso fue casi literal.

Ruptura. A las mujeres se nos obliga a elegir constantemente, entre nosotras y nuestros hijos, como si la civilización patriarcal e individualista, presa de un miedo extremo a la capacidad de traer hijos al mundo, tuviera que asegurarse constantemente de que el instinto de supervivencia supera al instinto de conservación de la especie. Cuestionarse el paradigma, ponerse frente al espejo de lo que has aprendido porque además te conviene, asumir que el ser humano es interdependiente y que por tanto necesita ser solidario para sobrevivir debe ser aterrador para la pandilla de psicópatas que controlan el mundo. Y así vivimos engañadas.

Se puede conciliar. Es tan sencillo como volver a sacar la maternidad a las calles, no quedarse en casa aumentando tus niveles de histeria y culpando al bebé de todo tu aislamiento, librarse del miedo y hacer como Licia Ronzulli.

La reina del europarlamento, la llaman. Victoria ha asistido a más de una sesión parlamentaria e incluso “vota” cuando su madre lo hace. La mejor manera de educar a las niñas en la vida pública es sacarlas a la vida pública desde que son pequeñas. Y las sesiones del europarlamento, algo que a priori parece muy serio, no son excusa.

Si hace miles de años los niños y las niñas aprendían a moler grano y despellejar bisontes acompañando a sus madres en los trabajos cotidianos, algo bastante más peligroso que acudir a pintar a una oficina, Victoria está ya aprendiendo el oficio. El de la política. Al lado de su madre. Y mientras su madre habla el resto de las mujeres que comparten profesión y tal vez también son madres – o quizás no, porque en su época fue mucho más difícil – entretienen a Victoria, que además es muy mona, como lo son todos los cachorros de mamífero, en un truco de la naturaleza para que ocurra precisamente eso, que el grupo quiera cuidarlos.

Ya la vimos con seis semanas, dormida en la bandolera mientras su madre hablaba precisamente de los problemas para conciliar la vida familiar y la laboral de las mujeres occidentales y ahora es mayor hasta para hacer que contesta al teléfono. Sin duda estará aprendiendo.

Incorporar a los niños y a las madres a la vida pública no sólo es beneficioso para estas últimas, sino también para ellos, los peques. Porque como mejor se aprende es con el ejemplo. Y la igualdad pasa por eso. Mientras la maternidad siga perteneciendo única y exclusivamente al ámbito privado y mientras seamos las mujeres las únicas capaces de parir y amamantar a los futuros herederos de la especie, no habrá igualdad si la vida pública sigue perteneciendo no ya a los hombres, sino a las personas sin hijos.

Sin niños no hay futuro. Y no hay niños sin madres.

Madres, a la calle.

No os la perdáis en directo.

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6 Comentarios

  1. Llanos 17 febrero 2012

    Ojalá todos nuestros jefes nos permitieran llevar a los niños al trabajo. Lamentablemente, no es asi.
    Desconozco empresas que te faciliten esto, salvo las que funcionen con teletrabajo.
    Aqui en españa, salvo que seas tu propio jefe, dificilmente lo tienes 🙁

  2. Lala 17 febrero 2012

    LLevo 10 meses junto a mi bebé,desde que nació no me he separado de él ni un instante. Dejé mi empleo fijo porque quería( no soy rica ni mucho menos) pero me siento orgullosa de estar a su lado, de llevarlo a todas partes con mi pañuelo, mi mochila, mis manos. Sólo tengo dos años de paro y ya he consumido casi uno. Ahora voy con él a buscar trabajo de nuevo, soy trabajadora social….por el camino pienso cómo será el momento en el que me tenga que separar de él para dejarlo en una guardería, y cómo sobreviviremos el uno sin el otro, cómo dormirá siesta sin mí, si le dejaran que coja la comida con sus manitas, si le dejaran que se ensucie y se equivoque, si lo cogeran en brazos cuando llore…y poco a poco voy perdiendo las fuerzas de seguir buscando, ese empleo que me distanciara de él y de mis instintos.

  3. mama novata 17 febrero 2012

    Pero qué bien dicho.

  4. H* 17 febrero 2012

    Lala, cómo te entiendo. En septiembre me incorporo y ya paso noches sin dormir pensando cómo lo pasará mi pequeñajo 🙁

  5. Lady Vaga 20 febrero 2012

    Querida Irene, siempre pones el dedo en la llaga, sutil pero firmemente. Este de la conciliación es un tema peliagudo en el que, por lo menos a las mujeres de mi generación, nos han vendido una moto sin ruedas pero bien…

    A día de hoy y a falta de un mes para reincorporarme al trabajo (con la pertinente reducción de jornada), solo pienso hacerlo si tengo la opción de que mis hijos estén juntos y bien atendidos muy cerquita de mi trabajo. En concreto, con mi encantadora suegra, que ya cuidó así de mi hijo mayor hasta quedarme yo de baja por el embarazo del segundo. Dependo, claro está, de que a ella le apetezca y de que su estado de salud se lo permita, pero si no es así, no me quedará otra opción que la excedencia. Y me quedaré bien a gusto en casa, aunque tendré a ratos el come-come ese de “nena, dos carreras, el máster, los idiomas, la experiencia… ¿para quedarte en casa?” ¡Ains!

    Me repatea cuando los políticos se llenan la boca hablando de igualdad y de conciliación y luego hacen eso, dejar todo igual que estaba… O peor.

    Besos enfadados,
    Lady Vaga.

  6. amelie 26 abril 2012

    Me parece genial, que esta señora se lleve a su hija al parlamento, es cierto que es un ejemplo y llevar una realidad a los que no saben verla.
    Pero la mayoría de mortales, no podemos hacer eso.
    En su caso, … seguimos en un trabajo en el que conciliar la vida familiar y laboral es un mundo, … en el que no te suben el sueldo, … porque saben que con cargas familiares, no te irás, …, se aprovechan de que tienes hijos para tratarte mal, y para poder seguir trabajando, tienes que pagar a alguien que te los cuides, y eso sólo se consigue con dinero. La vida cada vez es más cara y en el trabajo no te suben, … y desprecian que te vayas a alguna hora de tu puesto de trabajo, … puesto que no tienes disponibilidad absoluta 24 horas y con niños que a alguna hora, tendrás que recoger, no hay guardería 24 horas ni la quiero, … quiero tener el derecho de poder ver a mis hijos y no la obligación de tener que trabajar 24 horas al día.
    Esta mal visto, todo eso, … dicen que así no podrás subir en tu trabajo ,… y mientras tanto te machacan para que te vayas. Esa es la dura realidad. ¡Viva la conciliación familiar! ¡Viva que después de estudiar, … esforzarte en tu trabajo, … hacer malabarismo con la vida familiar y laboral, … te sientas o quieren que te sientas como una fracasada, … que no llegas a hacer nada bien, ni lo uno ni lo otro!

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