Ayudar a otros es bueno para tu salud

EMBRACE

Si hay una cosa que aprendí haciendo de mamá canguro en aquella terrible UCIN es que llorar con alguien es mucho mejor que llorar por alguien. Y esto, que me sirvió a mí en aquella terrible UCIN, que me proporcionó la sensación de no estar al margen, de estar haciendo todo lo posible, de estar ayudando, que me empoderó y me subió la autoestima a pesar de mi parto fracasado y me permitió reir a pesar del drama, es útil para todos los aspectos de la vida.

Resulta que el ser humano, que es un animal gregario y por tanto no es capaz de vivir aislado del grupo y crea vínculos que deberían ser de interdependencia con otros seres humanos próximos, activa los centros de recompensa cerebrales cuando ayuda a otro, en una estupenda manera de enseñar a cooperar. Y no sólo eso, sino que además reduce el estrés y por tanto mejora muchas facetas de su salud física y emocional echando un cable a alguien en apuros.

Y ya no es que lo diga yo. Es que lo dice la ciencia. Otro estudio de esos que me gustan tanto, de resonancia magnética nuclear funcional, que muestra los cerebros de la gente en acción, sin subjetividades, ni interpretaciones lo demuestra. Que las personas están más felices cuando cooperan, cuando ayudan a un ser querido que está pasando por una dificulta, cuando son solidarias. Nada de hacerse el loco cuando alguien a quien queremos está en dificultades. De momento. Ya veremos cuando el experimento se realice en lugar de con parejas con otro tipo de relaciones.

Como los bonobos, que reducen el estrés y limitan las discusiones mediante el sentido del tacto – tocándose, abrazándose, besándose y practicando sexo – mucho más que como sus agresivos primos los chimpancés, con los que siempre tendemos a identificarnos y de paso a justificarnos.

Como dice Michel Odent, el patriarcado – que no es una organización natural sino cultural – puede haber sido beneficioso como adaptación para la expansión de la especie. Pero cada vez parece más claro – y más con esta crisis, económica y de valores – que la competitividad ya no nos sirve. Además de alejarnos de lo que mamá naturaleza diseñó para nosotros, como demuestra este estudio entre otros.

Afortunadamente cada vez hay más gente que piensa que es hora de evolucionar, de nuevo. Que esta crisis es biológica, que toca cooperar. Tal vez esta vez nuestra revolución cultural nos acerque de nuevo a lo que somos, y entonces todos seremos más felices. Lo dice la fRMN.

Llorar contigo, reir contigo, vivir contigo será mi salvación.

Foto | historic brussels

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5 Comentarios

  1. Pilar 28 septiembre 2011

    ¡Qué razón tienes Irene! parece que estamos en el mundo al revés…
    Debe ser dificilísimo ver a los niños como personas dignas del mismo respeto que los adultos y por eso no nos enteramos de sus necesidades y exigimos a los demás algo que nosotros no estamos dispuestos a hacer…
    En fin, paciencia con las reuniones escolares, que dan para mucho 🙂
    Pilar

  2. Silvia 28 septiembre 2011

    Te leo y pienso como son las cosas en mi país y me alegro de estar viviendo en Alemania durante esta etapa de la vida de mi hijo: grupos de edades revueltas de 3 a 6 años, y a jugar se ha dicho.
    Mi hijo de 3 años y medio me decía: “mamá! tengo nueve deditos en este pie, mirá: uno, dos, tres, ocho, nueve!”
    Jajajaja yo estudié Física y sé que Einstein tenía problemas en la escuela cuando era niño y mira lo que le aportó a la humanidad. Así que me encanta que a mi niño no me lo estresen en la kita, porque si así cuenta en español, en alemán no llega ni a tres…

  3. Silvina 28 septiembre 2011

    Un aplauso.
    Otro aplauso y otro más
    aunque esto de la ¡muy bien! tampoco está tan bien.
    Padres “noquetecaes” y padres “miravesquefunalitalohacesola” y padres y padres y padres (padresmadres, madrespadres) que, finalmente, no ven a sus hijos, pero “ven” todo el rato a los de los demás…

  4. María Zafra 29 septiembre 2011

    Me ha encantado éste artículo. Ahora lo que hay hacer es examen de conciencia, porque quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.
    La verdad es que, cada día, me sorprenden más la actitud de algunos padres (espero que los menos) que son capaces de hacer de un asunto de niños una verdadera guerra mundial y, sin embargo no se preocupan de las verdaderas necesidades de sus hijos.

  5. Emi 2 octubre 2011

    como docente de nivel inicial (pre escolar) coincido plenamente con la entrada. los papás nos piden cada vez más tareas más números y más letras en las carpetas, sin entender que a los 4 años el aprendizaje se realiza a través del movimiento, nos obligan a sentar a sus hijos a aprender cosas que aún no es el momento y a que pierdan aprendizajes reales, adaptados a sus tiempos porque les parecen “inútiles” me piden que dé computación a niños que no saben agarrar un lápiz con su manito…
    y por otro lado niños que nos piden límites, seguridad, atención, tiempo…cosas que en casa no encuentran…niños que llegan a casa a la 9 de la noche…que van a hockey, a otros jardines, a inglés…a cualquier lado que se pueda ir sólo porque mamá y papá están muy ocupados.
    y una en el medio. a veces le digo a los papás cosas que no quieren oír, a veces le decimos que sus niños los extrañan, que cuentan como les gustaría ir al parque con ellos. no me importa de donde viene mi sueldo, mi vocación son esos niños y siempre voy a estar de su lado…pero que es una lucha, es una lucha!!!!

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