¿Padres-vaca?

Me encanta hacer cosas como ésta. Y es una pena no saber manejar el photoshop, porque si no ahora mismo os deleitaría con una bonita foto de un señor con manchas blancas y cuernos, al más puro estilo Pedro Jota. Pero…no vengo a hacer escarnio (a reírme un poco, sí, la verdad).

Un nuevo estudio publicado en The American Journal of Physical Anthropology acaba de descubrir (otra vez) que los señores con hijos tienen mayores niveles de prolactina que aquellos que no los tienen. Prolactina, sí, esa hormona siempre relacionada con la lactancia, pero que también se produce durante la fase refractaria tras el orgasmo, al menos masculino (es por culpa de esta hormona que después de tienen que descansar un ratito hasta poder volver a entrar en faena, vaya, que la prolactina directamente les quita las ganas).

Dejando a un lado hipótesis más bien surrealistas que inventan hombres amamantadores (ni los pigmeos aka producen leche como para amamantar a un bebé, a pesar de que se ofrezcan de vez en cuando de chupete humano), la prolactina además tiene otras funciones, principalmente relacionadas con los comportamientos maternales. Cuidar de la prole es beneficioso para la especie, por lo menos para la humana, que como siempre digo es un primate que deja bastante que desear en cuanto a adaptación al medio. Y si los papás colaboran, pues mucho mejor.

Así, los hombres con hijos tienen la prolactina muy alta y por tanto deberían volverse un poco mamás.

Entre la prolactina alta, la oxitocina más de lo mismo y la testosterona por los suelos, el mito del padre viril se nos ha venido abajo hace ya tiempo. Resulta que la naturaleza programó a los señores para cuidar de las crías, tal vez no con tanto ahínco como las madres, pero desde luego no están hechos para salir corriendo cuando se convierten en papás.

Como siempre digo, quién cuida a un bebé lo está maternando, independientemente de su sexo. Las construcciones de género, culturales, han provocado que en la actualidad sea la madre la que se dedica prácticamente en solitario a esta cuestión, pero ya vemos que existen mecanismos biológicos que facilitan al papi asumir parte de las tareas y que además se retroalimentan positivamente entre sí.

Así que ya sabéis. Padres-vaca, padres-gatito, padres-madre…o como bien señala la hija de Alejandro Busto de Psicología CEIBE “mapás”, como queráis llamaros. La naturaleza os brinda la oportunidad de cambiar por medio de vuestros hijos. Machote el último.

Vía | Bebés y más

Foto | Mi mundo y yo

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